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 El cloro y la seguridad

 Importancia socio-económica

 Conclusión

 El cloro en la naturaleza

 Referencias

 Que es la Legionella

 La lejía nuestra de cada día

 Aumenta la seguridad en el trabajo y en el medio ambiente

 La desinfección

 Líquenes: Generadores naturales de sustancias cloradas

 

 

EL CLORO

 El cloro es el undécimo elemento más abundante en la litosfera, es incluso más abundante que el carbono. Junto con el sodio forma un compuesto esencial para la vida: la sal (cloruro sódico). La primera célula viva se desarrolló hace unos 3.000-4.000 millones de años en la fuente de toda materia orgánica: el mar. La sal es vital para nuestro organismo (sin sal no podemos vivir), por lo que ha sido desde la antigüedad una sustancia muy apreciada.

Elemento Químico

Símbolo Cl

Número Atómico

17
Peso Atómico 35,4527
Valencia +1,+5,+7,-1
Estructura Electrónica 2-8-7
Electronegatividad, Pauling 3,16
Aspecto general Gas verdoso-amarillo
Nombre registrado Cloro
Nombre Químico Cloro
Sinónimos Cloro
Nombre químico Alemán Chlor
Nombre químico Francés Chlore
Nombre químico Inglés Chlorine

 

ELEMENTOS QUÍMICOS PRESENTES EN EL SER HUMANO

Los elementos químicos presentes en el cuerpo humano son 26

ELEMENTO QUÍMICO

SÍMBOLO % PRESENTE COMENTARIOS
Oxígeno O 65% Presente en el agua y casi todas las moléculas orgánicas. Necesario para la respiración.
Carbono C 18,5% Presente en todas las moléculas orgánicas.
Hidrógeno H 9,5% Presente en el agua, nutrientes, casi todas las moléculas orgánicas; contribuye a la acidez cuando está cargado positivamente.
Nitrógeno N 3,2% Presente en las proteínas y ácidos nucleicos.
Calcio Ca 1,5% Constituyente de los huesos y dientes; necesario para los procesos de contracción muscular, coagulación sanguínea, movimientos intracelulares, liberación de neurotransmisores, etc.
Fósforo P 1,0% Presente en los ácidos nucleicos y el ATP la molécula rica en energía clave del metabolismo celular, constituyente de huesos y dientes.
Potasio K 0,4% Catión más abundante en el interior de las células; necesario para la conducción nerviosa y la contracción muscular.
Azufre S 0,3% Forma parte de muchas proteínas, especialmente las contráctiles.
Sodio Na 0,2% Catión más abundante en el medio extracelular; necesario para la conducción nerviosa y la contracción muscular.
Cloro Cl 0,2% Anión más frecuente; necesario para mantener el balance de agua en la sangre y fluido intersticial.
Magnesio Mg 0,1% Necesario para que muchas enzimas funcionen correctamente.
Yodo I 0,1% Vital para la producción de hormonas de la glándula tiroides.
Hierro Fe 0,1% Componente esencial de la hemoglobina y de algunas enzimas necesarias para la producción de ATP.
Aluminio

Boro

Cromo

Cobalto

Cobre

Estaño

Flúor

Manganeso

Molibdeno

Selenio

Silicio

Vanadio

Zinc
Al

B

Cr

Co

Cu

Sn

F

Mn

Mo

Se

Si

Va

Zn
  Estos elementos se denominan oligoelementos por estar presentes en concentraciones mínimas.

 

EL CLORO: ESENCIAL PARA LA VIDA Y BIENESTAR

 El cloro interviene, directamente o como intermediario, en más del 50% de la producción química industrial mundial y es parte integrante de la vida misma de la industria (aeroespacial, mecánica, telecomunicaciones, transportes, informática, química, petroquímica, farmacia, cosmética, construcción, nuclear, tratamiento de aguas, metalurgia, confección, deportes, etc).

 La química del cloro crea bienestar y calidad de vida. En nuestras actividades cotidianas utilizamos constantemente productos químicos, cuya fabricación depende directa o indirectamente del cloro, por ejemplo, para lavarnos, vestirnos, alimentarnos, desplazarnos, trabajar, distraernos, hacer deporte, proteger nuestra salud.

 Es evidente que el buen uso del cloro y sus derivados, como cualquier otro producto, proporcionan muchas más ventajas que inconvenientes. A principios del siglo XVI, Paracelsus (1493-1541) afirmaba: "Todas las sustancias son venenosas, no existe ninguna que no lo sea. La debida dosis determina un veneno y un remedio", que trasladada a nuestros días podemos interpretarla como: "los productos no son buenos ni malos, depende de cómo se utilizan".

 Existe cierta tendencia a extrapolar alguna de las propiedades particulares (toxicidad, persistencia, bioacumulación) de un reducido número de compuestos como los PCBs (policlorobifenilos), dioxinas y DDT a la totalidad de compuestos organoclorados de los cuales se conocen más de 12.000. Es aceptado por la comunidad científica que el comportamiento de cualquier compuesto, clorado o no, depende de su estructura individual, concentración y estado.

 Puede decirse que el cloro es la espina dorsal de la química. Sin el cloro muchos aspectos de la vida moderna que consideramos normales no serían posibles.

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¿QUÉ ES EL CLORO?

 En condiciones normales de temperatura y presión el cloro es un gas de color amarillo verdoso de olor penetrante. Es extremadamente reactivo, por lo que en la naturaleza no lo encontramos en estado puro sino combinado, formando mayoritariamente sales metálicas, de las cuales la más abundante es el cloruro sódico. El 0, 045 % de la corteza terrestre está compuesta por combinaciones de cloro, que representa el 2,9 % de los océanos.

 Precisamente, dicha reactividad, juntamente con sus características particulares (elevado poder oxidante, abundante, económico), lo convierten en una sustancia de un interés técnico y económico extraordinario, que en numerosos casos es insustituible o bien de muy difícil sustitución. No olvidemos que todo proceso alternativo debería cumplir las condiciones siguientes:

 - técnicamente realizable

- viable económicamente

- menor impacto medioambiental

 Ello no es posible en muchos casos.

CÓMO SE FABRICA

Se obtiene en el proceso de electrólisis de la sal. Juntamente con el cloro se obtiene también sosa cáustica (NaOH), e hidrógeno. La sosa cáustica es un álcali extremadamente importante para la industria química, que se utiliza para la producción de papel, aluminio, fibras textiles (rayón, fibrana), jabones y detergentes, procesamiento de alimentos, tratamiento de aguas, etc. El hidrógeno se utiliza en la hidrogenación de grasas, fabricación de vidrio plano, suavizantes, etc, o como combustible. Por cada 1,7 t de cloruro sódico se obtiene 1 t de cloro, 1,13 t de sosa cáustica y 315 m3 de hidrógeno.

Existen tres métodos de producción a partir de una disolución de sal en agua (salmuera):

1) Instalaciones con células de mercurio

Estas células se fundamentan en la propiedad del sodio de formar con el mercurio (cátodo) una amalgama líquida, que se descompone con el agua en NaOH (disolución al 50%), H2 y Hg. El cloro se desprende en el ánodo.

Desde el punto de vista ecológico, las electrólisis con cátodos de mercurio han estado acusadas de contribuir a la contaminación atmosférica y acuífera. Actualmente la técnica moderna ha puesto a punto ánodos dimensionalmente estables construidos de titanio, recubiertos de metales nobles, que proporcionan una economía en el consumo energético y permiten obtener un cloro más puro, sin contaminación de CO2 y otras materias orgánicas cloradas. Los efluentes (líquidos y gaseosos) son desmercurizados. Es muy importante mantener las emisiones de mercurio lo más bajas posibles, pues es un material tóxico a bajas concentraciones.

2) Instalaciones con células de diafragma

En este tipo de célula, los compartimentos anódico y catódico están separados por una lámina porosa, denominada diafragma. El cloro se desprende en el ánodo, mientras que el hidrógeno y la solución alcalina de NaOH (10 al 12 %) se generan en el cátodo. Aunque dichas células consumen menos energía que las de mercurio, para obtener una solución de hidróxido sódico comercial (al 50 %) es necesario evaporar el agua y precipitar la sal residual, proceso muy costoso. Además, tienen el inconveniente ecológico-sanitario de utilizar amianto para la construcción de los diafragmas y de que la sosa cáustica obtenida no alcanza el grado de pureza necesaria para determinadas aplicaciones.

3) Instalaciones con célula de membrana

La membrana está fabricada a base de polímeros perfluorosulfónicos y es permeable sólo a los cationes (Na+, H+), impidiendo el paso a los aniones (Cl-, OH-). Se pueden obtener disoluciones de hidróxido sódico de concentración superior al 30 %. Dichas disoluciones son de elevada pureza y requiere un consumo de energía para evaporar el agua al objeto de alcanzar la concentración de 50 % en NaOH (calidad comercial).

Las células de membrana tienen la ventaja sobre las de mercurio y diafragma de que no utiliza ningún material contaminante para la separación de los productos electrolíticos, siendo su consumo energético similar al de las de diafragma. Sin embargo, el coste que supondría el reemplazamiento de las células existentes de mercurio por las de membrana, no justificaría el cambio de tecnología, habida cuenta que los enormes progresos conseguidos en las de mercurio, hacen que las ventajas medioambientales de dicho cambio sean mínimos.

IMPORTANCIA SOCIO-ECONÓMICA DEL CLORO

La química del cloro es uno de los pilares del desarrollo económico e industrial del siglo XX. El desarrollo del consumo de cloro en un país está directamente relacionado con la evolución de la progresión de su Producto Nacional Bruto (PNB).

Cada año, en el mundo, se producen unas 40 millones de toneladas de cloro, utilizadas y transformadas en productos útiles para nuestra vida cotidiana. En Europa occidental , la producción anual se eleva a más de 9 millones de toneladas.

La actividad "cloro" proporciona empleo a varios millones de personas en el mundo y cerca de dos millones únicamente en Europa Occidental. La cifra de negocios de la industria de Europa Occidental, imputable al cloro, se estima en unos 24 billones de pesetas.

La producción de cloro en España fue de 560.000 t en el año 1994. La cifra de negocios imputable al cloro, directa o indirectamente, en España puede estimarse en una cantidad superior a los 4 billones de pesetas. Se estima que más de 186.000 personas dependen directa o indirectamente de la industria química del cloro en España.

La utilización del cloro en Europa en el año 1994 fue la siguiente:

- polímeros clorados (Policloruro de vinilo, policloropreno, policloruro de vinilideno...) 44 %

- polímeros sin cloro (Poliuretano, policarbonato, siliconas, resinas epoxi, fibras de carbono, politetrafluoroetileno, polisulfuro de fenileno...) 12 %

- otros productos clorados (farmacia, colorantes, plaguicidas, disolventes...) 20 %

- intermedios (medicamentos, fitosanitarios, química fina, ...) 20 %

- cloro elemental (tratamiento agua potable, química del bromo, metalurgia...) 4 %

El cloro hace posible el "desarrollo sostenible" solicitado en la Cumbre de la Tierra de 1992. Gracias a su reactividad pueden utilizarse los recursos naturales de forma más efectiva, ahorrando energía, ya que al reaccionar a temperatura ambiente, generalmente no precisa de aporte energético suplementario. También los paneles aislantes de poliuretano contribuyen al ahorro de energía en edificios y viviendas. Este material ha hecho posible, junto con los agentes refrigerantes, la difusión de la refrigeración, contribuyendo a una distribución más racional de los productos alimenticios.

Por otra parte, los productos fitosanitarios han aumentado de forma espectacular la producción de las cosechas, contribuyendo a reducir el hambre en los países del tercer mundo. En muchos de dichos países, el uso de determinados insecticidas (DDT), desinfectantes (cloro, lejía) y medicamentos ha logrado dominar, e incluso erradicar, algunas enfermedades endémicas (cólera, malaria, tifus).

Hoy no sería posible utilizar la energía solar sin el cloro. Las células solares están compuestas de sílice ultrapuro (99,9999 %), cuya obtención precisa cloruro de hidrógeno. También se precisa sílice ultrapuro en la fabricación de "microchips" para las computadoras.
 

EL CLORO EN LA NATURALEZA

El cloro ha sido "inventado" por la naturaleza mucho antes que la aparición del hombre sobre la Tierra. Es el decimoséptimo elemento químico aparecido en el universo, antes que el hierro, cobre y zinc, por ejemplo, hace centenas de millones de años. Cuanto más se profundiza en el microcosmos con los modernos sistemas analíticos, más se confirma que la naturaleza ha desarrollado procesos químicos con cloro mejor que lo hacemos los humanos.

Los océanos constituyen la mayor reserva de cloro natural. La fotolisis de cloruros de la sal marina en la atmósfera produce de 2 a 50 kg de ácido clorhídrico por hectárea. Se estima que las erupciones volcánicas emiten a la atmósfera de 0,5 a 11 millones de toneladas de cloro al año, principalmente en forma de ácido clorhídrico.

Los compuestos organohalogenados más simples abundan en nuestro planeta. Así, por ejemplo, algas marinas, bacterias, hongos de la putrefacción, setas, cedros, cipreses, fitoplancton e incluso las patatas producen clorometano.

La presencia del ion cloruro en las plantas, madera, suelo y minerales hace que su combustión produzca inevitablemente compuestos organoclorados
(incluyendo dioxinas y furanos). Por consiguiente los incendios forestales, la quema de matorrales y vegetación , así como los volcanes (por ej.: Sta. Helena y Kilauea) producen cantidades significativas y, en algunos casos, masivas de clorometano. Las biomasas marina y terrestre emiten, en total, unas 5 millones de toneladas anuales de dicho compuesto, sobrepasando las emisiones debidas a la actividad humana, que son solamente del orden de 30.000 t/año.

Se ha demostrado que se generan dioxinas y furanos en procesos tan corrientes como: hogares domésticos, motores de gasolina, humo de tabaco, incendios, fuegos naturales, producción de "compost" vegetal en la naturaleza, etc. Los resultados obtenidos por diversos investigadores (T.J. Nestrick, L.L. Lamparski, A. Sheffield) muestran que los incendios forestales y de maleza son una de las fuentes importantes de dioxinas y furanos en el medio ambiente. Científicos japoneses han detectado dichas sustancias en muestras de suelo de hace unos 8.000 años. También se han detectado estos compuestos en capas de sedimentos de lagos finlandeses, formadas durante la Edad Media.

El cloro, como componente de la sal, se encuentra presente en la sangre y tejidos de los mamíferos. Los leucocitos de nuestro sistema inmunológico usan cloro para destruir a los microorganismos invasores, mediante un mecanismo enzimático (mieloperoxidasa) en el que tiene lugar la liberación de hipoclorito, conocido desinfectante. También forma parte de la molécula del ácido clorhídrico, el cual tiene un papel vital en el proceso digestivo de los mismos (destruye los gérmenes de la comida y asegura que la pepsina rompa las proteínas).

Tal como indica G.W. Gribble, del Departamento de Química de Dartmouth College (Hanover), se conocen ya más de 2.600 compuestos organohalogenados producidos por la naturaleza, de los que más de 1 000 son organoclorados (22) . Muchos de estos productos son idénticos a los generados por el hombre: clorofenoles, cloroalcanos, PCB's, CFC's y dioxinas. Pero otros muchos poseen extraordinarias propiedades biológicas similares, por ejemplo, a la penicilina (cloramfenicol, clorotetraciclina, clazamicina, pirrolomicina, etc), morfina (epibatidina, 200 veces más activa, producida por la rana Epipedobates tricolor del Ecuador), o a la nueva droga "taxol" contra el cancer (prostaglandinas, spongistatina, etc).

Los compuestos organoclorados son producidos por organismos marinos (esponjas, corales, babosas marinas, tunicados, medusas, etc), algas marinas, plantas, semillas, árboles, hongos, líquenes, algas, bacterias, microbios, e insectos. Los océanos constituyen la mayor fuente de compuestos organoclorados; éstos juegan un papel esencial en la supervivencia de los organismos vivos, cuya capacidad para sintetizar dichas sustancias ha evolucionado con el tiempo bajo la presión de la selección natural. Así, por ejemplo, ciertas algas marinas producen telfairina, pesticida muy activo contra los mosquitos, y el hongo Penicillium griseofulvum produce el fungicida griseofulvina para defenderse de los hongos enemigos.

Los organoclorados son unos compuestos que, al ser producidos por la propia naturaleza, juegan un papel importante en el equilibrio de la misma.

EL CLORO Y LA SALUD

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 80 % de las enfermedades infecciosas se transmiten mediante el agua. Según dicho organismo más de 3 millones de niños, de menos de 5 años, mueren cada año por causa de enteritis imputables a la no desinfección del agua.

La cloración del agua es el único sistema que garantiza que ésta llegue a nuestros hogares con las debidas condiciones sanitarias. En 1991 la supresión del uso del cloro en la potabilización del agua provocó una epidemia de cólera en Perú que produjo más de 3.000 muertes (más de 19.000 personas murieron por dicha causa en todo el mundo).

No existen evidencias concluyentes para admitir que la cloración del agua deje en su seno cantidades de compuestos potencialmente dañinos para la salud como son los trihalometanos. En 1990, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer evaluó todos los estudios sobre riesgos potenciales para la salud del agua potable tratada con cloro, concluyendo que no puede ser considerado como carcinogenético en los seres humanos. En opinión del Dr. H. Galal-Gorchev (OMS): "Los riesgos asociados a los subproductos de la cloración del agua potable son extremadamente bajos comparados con el riesgo asociado a una insuficiente desinfección".

El cloro es una materia prima básica para la fabricación de numerosos medicamentos (el 85% de los mismos dependen directa o indirectamente del cloro). Así, por ejemplo, el cloro forma parte de la molécula de antibióticos (cloromicetina, clorotetraciclina, vancomicina, aureomicina, cloramfenicol, etc), depresores sanguíneos (clonidina), antimaláricos (cloroquina, pirimetamina), antimicóticos (clotrimazol), diuréticos, sedantes, preparados a base de alcaloides que contienen cloro en su fórmula, y su utilización en forma de clorhidratos, para hacer asimilables al organismo los principios activos. El cloro interviene de forma indirecta en la fabricación de numerosos productos, como por ejemplo aceites y grasas de silicona utilizadas en pomadas antialérgicas, antibióticos como la ciprofloxacina (tifus) y sulfonamidas, penicilinas semisintéticas, síntesis de ciertas vitaminas (A, E, B6, B12), etc.

Cerca de 200 medicamentos importantes mencionados en la "lista roja" de Alemania, contienen cloro: la tercera parte de los medicamentos antialérgicos y arritmia cardíaca, la mitad de los psicofármacos, dos tercios de los antihipertensivos, 32 de los 39 contra los vómitos y el 90% de los diuréticos.

El cloro y sus derivados tienen una importante aplicación en el área de la desinfección. El uso del hipoclorito (lejía doméstica) garantiza una total protección contra virus tales como el del Sida; se utiliza habitualmente en la desinfección de material quirúrgico e instalaciones sanitarias y hospitalarias.

Las epidemias surgidas en Ruanda como consecuencia de la guerra civil han sido controladas gracias al cloro y derivados. La epidemia de peste neumónica aparecida en la India en 1994 ha sido controlada mediante el antibiótico tetraciclina, en cuya obtención interviene el cloro.

El cloro es igualmente una materia básica para la producción de ciertos polímeros utilizados en aplicaciones médicas. Así, por ejemplo, el policloruro de vinilo (PVC) se utiliza en la fabricación de tubos y bolsas para suero, plasma y sangre para transfusiones. Estudios realizados demuestran que el uso de este material en contacto con la sangre humana y el plasma, permite prolongar en un 30 % la vida útil de estas sustancias biológicas (aspecto muy importante para los bancos de sangre, unidades de cuidados intensivos y de urgencias en los hospitales).

La utilización de embalajes de PVC y resinas barrera de cloruro de polivinilideno aseguran la conservación de numerosos productos farmacéuticos así como su impermeabilidad ante los gérmenes, gases, olores y vapor de agua.

El cloro interviene también en la síntesis de resinas utilizadas en la producción de lentillas blandas, cristales correctores, prótesis artificiales, estimuladores cardíacos, material para análisis, etc.

Más del 15 % de la producción del cloro se utiliza directa o indirectamente para proteger nuestra salud.

EL CLORO Y LA ALIMENTACIÓN

La agricultura proporciona el 97 % de nuestros alimentos y la abundancia de los mismos depende de nuestra capacidad para garantizar el éxito de las cosechas. Hoy día, más de una tercera parte de las mismas es destruida por las enfermedades y depredadores, mientras la mitad de la población de nuestro planeta sufre malnutrición.

Se calcula que el 10 % de las cosechas de cereales es víctima de las malas hierbas, entre el 5 % y el 15%, de enfermedades y casi el 30 % es destruido por los insectos. Una nube de langostas, por ejemplo, es capaz de devorar en un sólo día hasta 100 000 toneladas de vegetales.

El cloro es la base de numerosos productos fitosanitarios que permiten evitar la destrucción de las cosechas por las enfermedades criptogámicas, roedores y la invasión de malas hierbas. Es uno de los constituyentes de la nueva generación de protectores de cosechas que tienen la ventajas de ser selectivos, más fácilmente degradables y se utilizan en menores dosis. El 50 % de los productos fitosanitarios registrados contienen cloro (el 96 % en U.S.A.).

Gracias al cloro se pueden desinfectar los suelos utilizando fumigantes y nematocidas, luchar contra las enfermedades criptogámicas mediante fungicidas, proteger el crecimiento de las plantas mediante herbicidas selectivos y eliminar ciertos depredadores utilizando insecticidas.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el 50 % de los recursos alimentarios y agrícolas producidos cada año en el mundo es destruido, después de la cosecha, por agentes externos como los insectos, mohos y la acción de la intemperie.

En los países industrializados este destrozo sólo afecta al 2 % de los recursos, gracias a la utilización de embalajes adecuados y al empleo masivo de la conservación en frío (HCFC) en la cadena de distribución.

El cloro es utilizado en la obtención de materiales como el PVC y el policloruro de vinilideno que se utilizan como envases y filmes protectores, con unas excepcionales propiedades barrera (impiden el contacto con el oxígeno del aire evitando posibles fermentaciones y desarrollos bacterianos a la vez que permiten la evacuación del vapor de agua condensado evitando la formación de mohos). Además, el cloro se utiliza en la fabricación de espumas de poliuretano y agentes refrigerantes, ambos garantizan el almacenamiento y la conservación de los productos frescos y congelados.

EL CLORO Y EL MEDIO AMBIENTE

La industria del cloro, igual que otras actividades, comporta ciertos riesgos. Por consiguiente ha tomado las medidas necesarias para reducir cualquier agresión al medio ambiente. La adhesión al "Compromiso de Progreso" (Responsible Care) de los principales productores de cloro Europeos, así como la proliferación de informes medioambientales es la mejor muestra de ello.

 La industria del cloro está sometida a estrictas reglamentaciones y rigurosos controles de sus emisiones con objeto de garantizar actividades compatibles con la conservación del medio ambiente. La aplicación de estas disposiciones reglamentarias se verifica permanentemente. En muchos casos, los objetivos medioambientales que emanan de la aplicación de las políticas medioambientales de las empresas productoras de cloro, son mucho más estrictos que los límites que exige la propia administración.

 Actualmente, el impacto sobre el medio ambiente de las unidades de producción de cloro es mínimo, cualquiera que sea el procedimiento de fabricación utilizado (células de mercurio, diafragma o membrana).

 En lo que respecta a las células de mercurio, la industria ha reducido en el curso de los últimos 15 años en más del 85 % la presencia de dicho elemento en sus efluentes. En Europa Occidental, en 1992, se estimaba que las unidades de cloro sólo contribuían en un pequeño porcentaje (< 1 %) del aporte total de mercurio al medio ambiente, resultante de fuentes naturales (los volcanes, lavado de rocas por los ríos, etc, producen entre 55.000 y 180.000 t/año de Hg) o de actividades humanas (la combustión del carbón, incineración de residuos, actividades mineras, etc, producen unas 20.000 t/año de Hg) (12) . En 1993, los productores europeos de cloro emitieron menos de 19 t de Hg (< 0,1 % de las emisiones industriales).

 Los subproductos generados son recuperados como materia prima en otros procesos, y los residuos finales, minimizados mediante el uso de nuevas tecnologías, son adecuadamente gestionados.

 La correcta utilización del cloro y de sus derivados, no sólo no es perjudicial para el medio ambiente, sino que existen productos elaborados con cloro que están destinados a su mejora y conservación, tal es el caso del cloruro férrico, utilizado en el tratamiento de depuración de aguas.

 El blanqueo de la pasta de papel así como tratamientos blanqueadores y desengrasantes en la industria textil mediante la utilización de cloro elemental o derivados clorados, exigen un correcto control para limitar las emisiones de compuestos organohalogenados. Ello es técnicamente posible, y los resultados obtenidos mediante procesos mixtos, en los que se combina el uso de derivados clorados con otros agentes blanqueantes (por ejemplo el agua oxigenada), ofrecen las mejores prestaciones en calidad, precio y preservación del medio ambiente.

 La fabricación de PVC se ha convertido en la aplicación más importante del cloro. El PVC es el plástico de mayor consumo en España y el segundo en el mundo. Presenta un análisis del ciclo de vida (ACV) muy favorable respecto a otros materiales, es reciclable, inocuo e inerte. Su dependencia del petróleo (recurso escaso) es la menor de todos los plásticos comerciales, pues éstos dependen en un 100 % del mismo y la molécula del PVC depende sólo en un 43 %, el resto procede de la sal común (recurso inagotable). Las formulaciones de PVC utilizadas en la fabricación de envases y embalajes alimentarios, así como de material sanitario, contienen aditivos regulados y aceptados por las autoridades sanitarias de todo el mundo.

 Las emisiones de las plantas de PVC han disminuido de forma progresiva y las cantidades subsistentes no son tema de inquietud desde el punto de vista de la protección del hombre y del medio ambiente(31,32). Actualmente están en curso de realización proyectos de modernización de las instalaciones de producción de PVC que tienen como objetivo la total supresión de cualquier emisión orgánica a la atmósfera, mediante sistemas de recuperación, con el consiguiente aprovechamiento energético y material. Con este fin, los productores europeos firmaron un acuerdo voluntario (Marzo de 1995) por el que se comprometieron a reducir, aún más, dichas emisiones.

 Es importante señalar que el 50 % de los compuestos organohalogenados presentes en el Rin son de origen natural. La contaminación por dioxinas en el Rin, atribuida por ciertas organizaciones ecologistas a la fabricación del cloruro de vinilo monómero (VCM) necesario para la obtención del PVC, está actualmente a unos niveles comparables a los de los años 40, es decir, antes del desarrollo industrial del PVC.

 Respecto a otros productos organoclorados, se están desarrollando, conjuntamente con las autoridades medioambientales y de industria, especificaciones técnicas que regulen las clases, tipos y aplicaciones posibles para diversos productos recuperados, por ejemplo disolventes procedentes de las tintorerías.

EL CLORO Y LA SEGURIDAD

 El concepto de riesgo cero no existe, pues la propia condición de seres vivos implica estar sometidos a una determinada incertidumbre. Lo que si podemos afirmar es que la industria química en general y la de producción de cloro en particular ha dispuesto en sus instalaciones y procesos, modernos sistemas de control y protección que hacen que el riesgo asociado a estas actividades sea perfectamente compatible con el concepto que socialmente se tiene sobre seguridad.

El transporte de cloro se ha minimizado, al ser mayoritariamente utilizado en industrias integradas que lo transforman "in situ". Es por ello que tan sólo se transporta el 20 % del total producido y a través de medios específicos y profesionales especializados. No ha habido ningún accidente mortal debido al transporte de cloro en Europa Occidental en los últimos 45 años.

 El transporte de cloruro de vinilo, producto utilizado en la fabricación de PVC, se realiza en Europa únicamente por ferrocarril y barco. Durante los últimos 20 años no se ha registrado ningún accidente mortal. El transporte de este producto presenta menos riesgos que el de otros gases licuados (butano, propano) o de líquidos, inflamables o explosivos.

 El dicloroetano, producto intermedio de la fabricación de PVC, es un líquido a temperatura ambiente. Su transporte por ferrocarril es menos peligroso que el de la gasolina. Su riesgo de incendio y explosión es netamente menor, siendo su temperatura de inflamación de 40º C, a comparar con la de la gasolina que es inferior a 0º C.

 El PVC necesita, para quemar, una temperatura superior en 150º C a la de la madera utilizada ampliamente en la construcción. El PVC es uno de los materiales menos inflamables utilizados en dicho campo, contribuyendo a la seguridad de los edificios (16). En caso de incendio la madera produce cantidades de dioxinas y furanos comparables a las del PVC (17). El ácido clorhídrico emitido en los incendios que implican al PVC, es irritante pero no es más peligroso que el monóxido de carbono que se desprende en todo incendio. Es más, su olor irritante puede jugar un papel de alarma, mientras que el monóxido de carbono, principal causa de muertes por asfixia, es inodoro.

CONCLUSION

 El cloro, como otros elementos, tiene ciertos riesgos que la industria asume y actúa consecuentemente, reduciéndolos al mínimo. Pero también proporciona beneficios. El balance riesgos/beneficios de la industria del cloro es claramente positivo:

- Protege nuestra salud

- Protege los alimentos

- Proporciona bienestar y calidad de vida

- El impacto sobre el medio ambiente es mínimo

- Es una de las industrias que más se preocupa en seguridad

- Es necesario e insustituible en muchos casos

- Genera riqueza y empleo

 La química del cloro es uno de los pilares para el "desarrollo sostenible" y, por lo tanto, es útil y beneficiosa para la humanidad.

REFERENCIAS

  • Enquete Kommission del Parlamento alemán, (Junio 1993).

G.W. Gribble: Natural organohalogens-Many more than you think!. (1994).

  • Klaus Naumann: La Chimie du Chlore dans la Nature (1993).

Can Tox Inc. (1993)

  • G.W. Gribble: Naturally Occurring Organohalogen Compounds - A Survey. J. Nat. Prod.55 No.10 (1992) p. 1353-1395.
  • S.L. Neidleman and J. Geigert: Biohalogenation, principles, basic roles and applications. Ellis Horwood, (1986).

Book of Abstracts, International Conference on Naturally-Produced Organohalogens, 14-17 Septiembre 1993, TNO, Delft (Holanda).

G.W. Gribble: The Chlorine Conundrum and Nature. Environmental Science & Technology (Marzo 1994).

(12) - CEFIC, Report of the Task Force considering the Phase out of mercury cells by 2010 (Octubre 1993).

(13) - Bilan écologique des matières d'emballage, situation 1.990 Escuela Politécnica de Zurich (estudio encargado por BUWAL).

- Dr. Werner R. Thalmann-Graft: Okobilanz für Verpackungen verschiedenen Aufbaus und unterschiedlicher Anwendunguen aus dem deutschen Markt. (1991).

- Dr. Ing. Karl J. Thomé-Kozmiensky y Dr. Ing. Marina Franke: Environmental Effects of Plastic and Glass Packaging. (1988).

- VITO (Bélgica) (1994).

- APME, Technical and Environmental Center, PVC Ecoprofile (1994).

- ECOBILAN S.A. (Francia) (1992).

- Österreichische Initiative Westwolle Kunststoffe, (1991).

(14) - Institute for Inland Water Management and Waste Water Treatment, Holanda, (1992).

(15) - Dr.Cesare Maltoni. Instituto de Oncología "F. Addarii", Hospital Policlínico Sant'Orsola-Malpighi, Bolonia (Italia). Nota de Prensa. (1993).

(16) - Prof. Archilles: PVC in Building. Building and Living in Harmony with the environment, Frankfurt (Marzo 1992).

(17) - Chemieverbände Nordrhein-Westfalen, Bericht über den Brand in Lengerich .(1992).

(18) - Air emissions of PCDDs and PCDFs from combustion sources in Netherlands, Kleijn and van der Voet, (1991).

- Emissies van dioxinen in Nederland, estudio TNO RIVM (Abril 1993).

(19) - Ed W. de Leer, Eddo Hoekstra (TNO): The Natural Chlorine Cycle. Simposio "El Cloro y la Vida", 24/10/94 en la Universitat Politécnica de Catalunya, Barcelona.

(20) - L. Resnick, K. Veren, S. Zaki, S. Tondreau, P. D. Markham: Stability and Inactivation of HTLV-III/LAV Under Clinical and Laboratory Environments (JAMA 1986; 255: 1887-1891).

(21) - V. Susan Springthorpe, Syed A.. Sattar (Universidad de Ottawa): Chemical Disinfection of Virus-Contaminated Surfaces (1990)

(22) - G. W. Gribble: The Diversity of Natural Organochlorines in Living Organisms (Febrero 1995).

(23) - Robert M. More (Delhousie University, Canadá): The Natural Production of Volatile Organochlorines in the Oceans (Febrero 1995).

(24) - David B. Harper (The Queen’s University, Belfast): The Natural Production of Organochlorines by Terrestrial Fungi and Plants (Febrero 1995).

(25) - Gunilla Asplund (Universidad de Linköping, Suecia), De W. B. de Leer (TNO,Holanda): The Occurrence and Origin of Organochlorines in Soil (Febrero 1995).

(26) - Ed W. de Leer: Natural Organochlorines in the River Rhine (Febrero 1995).

(27) - Christian Gron (Riso National Laboratory, Dinamarca): Natural Organochlorines in Groundwater (Febrero 1995).

(28) - German Müller (Universidad de Heidelberg, Alemania): Natural Organochlorines y Sediment (Febrero 1995).

(29) - Christoffer Rappe Universidad de Umea, Suecia): The Natural Formation of Polychlorinated Dioxins and Dibenzofurans (Febrero 1995).


(30) - William C. Keene (Universidad de Virginia, USA): The Natural Chemistry of Inorganic Chlorine in the Lower Atmosphere: A Potential Source for Organohlorine Compounds (Febrero 1995).

(31) - The Products of Industrial Society. Perspectives on Sustainable Management of material Streams, German Federal Government Commission (Enquete-Kommission) (Septiembre 1994).

(32) - TNO (Holanda): PVC in Europe: Environmental Concerns, Measures and Market (Julio 1995).

(33) - German Müller, Gérard Nkusi y H.F. Schöler (Univ. de Heilderberg): Natural Organohalogens in Sediments (1995).

(34) - Anders Grimvall, Ed W.B. de Leer: Naturally-Produced Organohalogens (1995).

Que es la Legionella

En 1977, durante la celebración de una convención de la Legión Americana en un hotel de Filadelfia, se produjo un brote de una enfermedad infecciosa que afectó a más de 182 personas, de las cuales fallecieron 34. Tras un exhaustivo estudio científico, se logró detectar la bacteria que había provocado dichas muertes, la "legionella", llamada así por los militares a los que afecto. El germen había logrado expandirse por el hotel por medio del aire acondicionado.

La legionella es una bacteria con unas 40 variedades, que pueden encontrarse en ambientes acuáticos naturales como los ríos, los lagos o las aguas termales, casi siempre en pequeñas concentraciones. Sin embargo, cuando el germen aumenta de manera desproporcionada, puede ser dañino para el hombre. Dicho aumento se produce, en la mayoría de los casos a través de los sistemas hídricos construidos por el ser humano, como las torres de refrigeración y los sistemas de distribución de agua potable y sanitaria, ya que en estos ambientes alcanza las condiciones idóneas para su multiplicación (de 25º a 45º de temperatura.

La legionella, cuya vía de transmisión es aérea, puede manifestarse de dos formas: como una especie de neumonía conocida como "enfermedad del legionario" o como un cuadro de tipo gripal de carácter leve denominado "fiebre poética".

La lejía nuestra de cada día

El hipoclorito, más conocido por lejía, es uno de los grandes descubrimientos de la época moderna. Se obtuvo por primera vez en Javel, barrio periférico de Paris, por el químico frances Bertholet, que en 1785 experimentó la fórmula descubriendo su utilización y las posibles aplicaciones desinfectantes.

A finales del siglo XIX, momento en qué Louis Pasteur descubre que los microorganismos són los causantes de las enfermedades, la lejía tuvo el momento de máximo reconocimiento, gracias a sus propiedades como activo agente antiséptico.

Se entiende por lejía la solución de hipoclorito con un contenido de cloro activo no inferior a 35 g/l ni superior a 100 g/l.

Este producto constituye un poderoso desinfectante, apto para el tratamiento de aguas potables y en las lineas de envasado de la industria agroalimentaria. Se usa para desinfección de todo tipo de elementos, suelos, baños, cocinas, cerámicas, sanitarios. Puede ser usado para la potabilización del agua de consumo y para la desinfección de verduras y hortalizas. Su módico precio y su enérgica eficacia frente a las algas y bacterias hace que sea el producto más adecuado para el tratamiento algicida y bactericida del agua de las piscinas. También es usado en altas concentraciones en sistemas hídricos contaminados por "La Legionella" (torres de refrigeración, los sistemas de distribución de agua en lugares públicos, etc.) para neutralizar su avance y desarrollo.

Uso y dosificación:

Uso Diluido en agua
Desinfección de superficies 1 vaso por cubo de agua
Potabilización de agua 2 gotas por litro de agua
Desinfecciónde verdura 1 gota por litro de agua


Garantías y Regulación:

La reglamentación Técnico-sanitaria de Fabricación y Comercialización de Lejías define las caracteristícas de estos productos, las condiciones que han de reunir las instalaciones, el material y el personal de los centros de producción, el envase, el etiquetado y la rotulación.

Los envases han de tener un cierre de seguridad para los niños. No se autorizan los envases ni las etiquetas con diseños que puedan atraer o suscitar la curiosidad infantil. Todos los envases i etiquetas han de estar homologados y registrados por el Ministerio de Industria.

Clases de lejías que se comercializan:


Teniendo en cuenta las clases de lejías que se comercializan , podemos establecer una clasificación según la forma de presentación y el color.

Segmento amarillo: Es la lejía por excelencia, adecuada para diversas aplicaciones de desinfección e higiene doméstica.

Segmento amarillo (con registro sanitario): Sólo cuando se haga constar en la etiqueta el número de registro sanitario el producto podrá ser también utilizado para la desinfección del agua para beber.

Segmento blanco: Este segmento comprende las lejías con una fórmula especialmente adecuada para el tratamiento de ropa, ya que combinan una gran eficacia blanqueadora y desinfectante.

Se comercializan otros productos que contienen detergentes y lejía, destinados igualmente a la limpieza doméstica.

EJEMPLOS PARA LIMPIEZA DOMESTICA

ELEMENTOS DOSIS METODO
Pavimentos de plástico y Muebles Plastificados 1 vaso de lejía por litro de agua Fregar la superficie con el producto diluido. Esperar 10 minutos. Enjuagar la superficie con agua corriente y secarla.
Paredes empapeladas con papeles lavables ½ vaso de lejía por 10 litros de agua Mojar un trapo o una esponja con el producto diluido fregando las manchas. Esperar 5 minutos. Enjuagar la pared con agua corriente y secarla. (Comprobar antes la solidez de los colores)
Ramos de flores (Alargar la vida). 3 ó 4 gotas de lejia por litro de agua. Añadir la dosis correspondiente al agua del jarrón removiendo la solución. Colocar las flores.
Paredes de Yeso (Eliminación de manchas de humedad). Aplicar la lejía directamente. Humedecer un cepillo de dientes viejo con el producto, fregando la superficie afectada. Esperar de 10 a 15 minutos. Limpiar la superficie y enjuagarla con un trapo húmedo.
Limpieza y desinfección de tiestos y macetones. Aplicar la lejía directamente. Aplicar el producto con una esponja o cepillo humedos. Fregar enérgicamente el interior del tiesto o macetón. Esperar 10 minutos. Enjuagarlo con abundante agua corriente.
Lavabos y bañeras. Aplicar la lejía directamente. Aplicar el producto con una esponja húmeda. Fregar enérgicamente las superficies del baño. Esperar 5 minutos. Enjuagarlo con agua corriente.
Desinfección y blanqueo de dentaduras postizas. ½ vaso de lejía por litro de agua. Poner la dentadura en remojo durante 15 ó 30 minutos. Enjuagar con abundante agua corriente.

CONSEJOS PRÁCTICOS
Debe guardarse la lejía fuera del alcalce de los niños, al igual que ocurre con los medicamentos u otros productos como medida de máxima seguridad.

No guardar nunca la lejía en envases de productos comestibles.
No lo guardeis nunca bajo el fregadero o cerca de los alimentos.
No lo mezcleis nunca con productos derivados del amoniaco o ácidos (salfumán ...).
Para que la lejía conserve toda su eficacia, debe guardarse en recipientes protegidos de la luz del sol y del calor.
Comprar solamente productos correctamente etiquetados. En las etiquetas encontrareis las instrucciones para su adecuada utilización.

Aumenta la seguridad en el trabajo y en el medio ambiente

 
REUNIDOS EN SABIÑÁNIGO LOS MUNICIPIOS CON FABRICAS DE CLORO

El 29 de Octubre de 1999, en el marco de unas jornadas organizadas por el Ayuntamiento de Sabiñánigo, fue presentado el acuerdo voluntario entre los Fabricantes de Cloro, el Ministerio de Medio Ambiente y las Consejerias de Medio Ambiente de cinco Comunidades Autónomas (Andalucía, Aragón, Cantabria, Cataluña y País Vasco) donde se hallan ubicadas estas instalaciones fabriles.

El acuerdo establece el cumplimiento por las empresas de la normativa medioambiental más allá de lo que exige la legislación vigente. Para ello los fabricantes se autoimpondrán límites de emisiones y vertidos más estrictos que los que actualmente recoge tanto la Unión Europea como el Convenio Oslo-París.

El cumplimiento de los compromisos adquiridos será verificado mediante un auditor externo a las empresas.

Estos compromisos representan un gran avance medioambiental, pues se refieren al conjunto de las emisiones al aire y al agua, lo que supone mantener un gran rigor en los métodos de trabajo, como por ejemplo la implantación de procesos de desmercurización de las distintas corrientes tanto de salida de efluentes como de producto (sosa cáustica e hidrógeno).

En la actualidad, los efluentes derivados del uso de la tecnología de mercurio, el procedimiento más utilizado en nuestro país, contienen ¾ partes menos de mercurio que hace 4 años (teniendo como punto de partida un nivel de emisiones ya muy bajo). Estas emisiones representan en España menos de 1% de las emisiones totales provenientes de la actividad humana y sus niveles no presentan riesgos para la salud de los trabajadores y habitantes próximos a los centros de producción, ni para el medio ambiente.

LA DESINFECCIÓN

 En el ambiente, ya sea en el aire, en el agua o en la tierra, coexisten abundantes microorganismos, básicamente bacterias, hongos, virus y levaduras. La mayoría de ellos son inocuos, pero algunos pueden llegar a ser patógenos para los humanos: cuando entran en nuestro organismo provocan importantes alteraciones del metabolismo, ya sea por sí mismos o por las toxinas que generan. Es en estas circunstancias que hablamos de enfermedades infecciosas o infecciones, y para evitar la transmisión de las mismas utilizamos métodos de desinfección. El cloro y algunos de sus derivados son algunos de los agentes desinfectantes más efectivos y con más garantías de los que se han utilizado hasta ahora.
La desinfección de un medio o de una superficie no es otra cosa que la destrucción de los microorganismos presentes mediante procedimientos físicos o químicos. Obviamente, cuando la queremos obtener, el sistema elegido será tanto más efectivo cuanto menor sea la contaminación inicial, para lo cual uno de los pasos previos fundamentales es conseguir que el sustrato a desinfectar esté en las mejores condiciones de higiene posibles. Una vez obtenida la higiene de este medio o superficie, el uso de desinfectantes basados en el cloro es el método más práctico, económico y efectivo, por lo que son los más comúnmente utilizados para la desinfección.
En el día a día, la desinfección está presente en infinidad de lugares por los que pasamos fuugazmente, o donde permanecemos durante largos espacios de tiempo. No nos damos cuenta, pero antes y después de que nosotros toquemos muchas superficies, algún servicio de limpieza ha procedido a lavarla y desinfectarla. La mayoría de los espacios en el interior de los edificios públicos, sobretodo en los hospitales, escuelas, guarderías, lavabos públicos, etc., se desinfectan a diario con productos a base de hipoclorito sódico.
El hipoclorito sódico es el derivado del cloro más conocido tras la sal común, puesto que es el producto activo de las famosas "lejías domésticas". El hipoclorito sódico es una disolución de cloro en agua ligeramente alcalina, y se utiliza en baja concentración en estos productos de limpieza y desinfección domésticos.
En nuestros hogares llevamos a cabo desinfecciones cada vez que limpiamos los azulejos, las encimeras de la cocina, los inodoros, el suelo, etc., con lejías domésticas. De ellas depende, en buena medida, que nuestra salud conserve un grado de bienestar alejado de ciertas enfermedades.
Las empresas que comercializan estos productos ponen a nuestra disposición diferentes tipos de lejías, que podemos reconocer por el color característico de la botella que las contiene. Las amarillas contienen la "lejía por excelencia", la más adecuada para la desinfección e higienes domésticas, puesto que contiene sólo hipoclorito sódico diluido, el responsable de la desinfección. Las blancas han adecuado su fórmula para el tratamiento de la ropa. Las azules y verdes introducen otros principios activos para que tengan una gran capacidad detergente sin necesidad de añadir ningún tipo de jabón. A buen seguro que cada uno de nosotros tenemos en casa más de una de este tipo de lejías.
El hecho de que el agua sea un medio necesario para la vida y multiplicación de estos microorganismos nos lleva a la consecuencia de que es uno de los elementos sobre el cual debemos actuar prioritariamente para eliminar toda posibilidad de transmisión de las enfermedades infecciosas. Desde que se descubrió esta característica del agua, se empezaron a utilizar procedimientos de desinfección que han permitido eliminar prácticamente los brotes de muchas de estas enfermedades: cólera, fiebres tifoideas, poliomelitis, meningitis, etc.
Es así como se han desarrollado sistemas de cloración que cumplen con total garantía el objetivo de la desinfección del agua, utilizando métodos adecuados y realizando controles sistemáticos de la calidad del agua que se envía a nuestros hogares.
HISTORIA DE LOS DESINFECTANTES A BASE DE CLORO
El cloro fue descubierto, en su estado gaseoso, por el químico sueco C.W. Scheeldeen en 1774. Fue en 1910 cuando se le identificó como elemento químico por Sir Humphrey Davy, y recibió la denominación de cloro, proveniente del nombre griego "chloros" (verde pálido), a causa de su característico color. Durante largo tiempo el cloro permaneció como una curiosidad de laboratorio, dado que su fabricación resultaba sumamente difícil y, por otra parte, su transporte y su manipulación eran prácticamente imposibles.
Fue algunas décadas después cuando se descubrió su efecto desinfectante. Las primeras referencias al uso del cloro en la desinfección del agua datan de hace más de un siglo. Se utilizó durante un corto período de tiempo en Inglaterra, en el año 1854, combatiendo una epidemia de cólera, y fue utilizado de forma regular en Bélgica a partir de 1902.
Paralelamente, en 1792 se descubrió el hipoclorito cálcico en la localidad de Javel, por lo que se le denominó "Eau de Javel" (Agua de Javel). Este producto fue el origen del hipoclorito sódico, que tenía las mismas propiedades antisépticas que su predecesor. Como antiséptico, el hipoclorito sódico fue utilizado por primera vez a gran escala en Inglaterra en 1897 para la desinfección de residuos tras una epidemia de fiebre tifoidea. A finales de siglo se empezó a utilizar también para desinfectar las manos de los médicos antes de las intervenciones quirúrgicas. Fue en las guerras de principio de siglo que se extendió el uso del hipoclorito, utilizado en una solución diluida neutralizada con ácido bórico en las ambulancias como antiséptico para las heridas.
A través del tiempo transcurrido desde estas relativamente cercanas fechas, el cloro se ha acreditado como el más eficaz de los medios utilizados en la desinfección del agua, bien sea directamente o en forma de compuestos que lo contienen. El desarrollo experimentado durante los últimos cincuenta años en los métodos y equipos utilizados a este fin, han facilitado su adopción con carácter general para el tratamiento de agua.
En la actualidad, la utilización del cloro gaseoso es la forma más habitual, aunque requiere el empleo de materiales y equipos apropiados. En pequeñas instalaciones, abastecimientos rurales o para emergencias, la utilización de soluciones de diversos productos químicos que contienen cloro, puede ser más satisfactoria y económica. Entre estos productos destacan el hipoclorito sódico, para los abastecimientos de pequeñas dimensiones, y el hipoclorito de calcio, utilizado mayoritariamente en los equipos de cloración que se instalan en zonas que han padecido grandes catástrofes, como las acaecidas recientemente en Centroamérica.
Durante los últimos años, los abastecimientos de agua han venido adoptando la práctica habitual de la cloración, que hoy es obligatoria como consecuencia de la aplicación de la normativa legal.
La OMS informa
El número de muertes anuales, directamente relacionadas con el consumo de agua no potable, en el mundo se eleva a 3 millones. Una cifra enorme y especialmente preocupante que hay que comparar con los 120 millones de personas que, en la región Europa de la O.M.S., no dispone en la actualidad de forma permanente de agua microbiológicamente potable.
Las autoridades locales son las primeras responsables en eliminar este riesgo y de hacer frente a contaminaciones que, aun siendo mínimas, pueden ser la causa de epidemias catastróficas. A ellas les compete hacer todo lo posible para ofrecer a la población un agua sana las 24 horas al día.
La aplicación de normas simples garantiza la obtención de un agua de calidad. Entre estas normas, y antes de proceder a un pretratamiento de aguas por medios altamente especializados y a menudo costosos, la desinfección con cloro sigue siendo, en todo caso, prioritaria.
Enfermedades de origen hídrico
Si bien los principales riesgos epidemiológicos relacionados con el consumo de agua contaminada por gérmenes muy virulentos, como son los del cólera, las fiebre tifoideas o la hepatitis vírica, ya no son hoy en día tan frecuentes en los países europeos, la existencia de enfermedades de origen hídrico resultantes de la contaminación microbiológica de las aguas de consumo humano siguen estando de actualidad.
Por ejemplo, en el período 1981-1988 se declararon en los Estados Unidos 248 epidemias de gastroenteritis a causa del agua.
Una gran cantidad de gérmenes pueden ser la causa de epidemias de origen hídrico: históricamente, los primeros gérmenes a los que se han atribuido han sido las Salmonellas y las Shigellas. Hoy en día, otros microorganismos como los Rotavirus, los Campylobacter o parásitos como Giardia se identifican como responsables de las mismas.
La mayoría de los trastornos ocasionados por estos gérmenes son de una gravedad moderada presentándose a menudo en forma de gastroenteritis asociada con diarreas, dolores abdominales o vómitos. Dichos trastornos son por lo general de corta duración. Pueden afectar a algunas personas o a comunidades enteras, dependiendo de la calidad o el del tipo de germen presente en el agua. Junto a estas epidemias "benignas", aparecen ocasionalmente enfermedades de origen hídrico mucho más graves.
El tipo de germen, su modo de transmisión así como el perfil de las personas contaminadas determinan la gravedad de la infección: los niños de corta edad, las personas mayores, los inmunodeficientes o los enfermos representan los grupos de población más expuestos a este riesgo. Los brotes de epidemias en las colectividades en que dichos grupos de población sensibles son numerosos (guarderías, escuelas, hospitales, etc.) hacen a menudo las veces de centinela y de alerta de las autoridades.
La infección puede provenir del consumo directo del agua contaminada o de sus diversos usos cotidianos: preparación de comidas, aseo o incluso inhalación.
La contaminación microbiológica del agua es por lo general de origen humano o animal, transmitida por las heces. La presencia de gérmenes patógenos en las aguas residuales, o de excrementos (de enfermos o de portadores sanos) en las cercanías de una toma puede ser la causa de la contaminación de un recurso hídrico.

LOS LIQUENES: Generadores naturales de sustancias cloradas.

 
Recientes artículos publicados en revistas científicas, (Sipman 1994 y Lücking 1998) hacen referencia a la presencia de líquenes foliícolas que viven sobre plástico, cuando normalmente éstos se desarrollan sobre la cutícula de las hojas de árboles y arbustos. Eso es lo que significa exactamente la palabra foliícola.
Nosotros hemos observado como otras especies de líquenes consideradas ubicuistas (es decir, que pueden crecer sobre cualquier tipo de substrato) se desarrollan también sobre plástico (PVC). Concretamente, recubren los ribetes plásticos de las tiendas de camping o incluso recubren la tapa de los contenedores de basuras, indistintamente del color de los mismos.
Los líquenes son hongos que asociados a un alga (en ocasiones una cianofícea) forman un cuerpo vegetativo, llamado talo por los especialistas. El talo está constituido en su mayor parte por hifas del hongo y también por algas. Por esta razón los líquenes son considerados organismos duales, es decir fruto de la unión de dos tipos de organismos (el micobionte y el fotobionte), cada uno de los cuales se encarga de aportar algo en beneficio común. El LIQUEN ha sido considerado como una simbiosis estable en la que el hongo da protección al alga y le facilita la absorción de agua y sales minerales, y el alga, gracias a su capacidad de realizar la fotosíntesis, proporciona al hongo los carbohidratos que necesita para su nutrición. El resultado de esta simbiosis es un nuevo organismo que sin necesidad de materia orgánica elaborada puede autoalimentarse y por tanto colonizar los substratos más variados. Una característica de los líquenes es la presencia en su talo de una gran variedad de substancias liquénicas, que son productos derivados de su metabolismo y que normalmente se depositan extracelularmente en forma de cristales.
El talo de los líquenes puede tener forma de costra completamente adherida al substrato como si se tratara de una capa de pintura, forma de lámina más o menos lobulada o incluso presenta formas muy ramificadas, a modo de cabelleras, que podemos ver colgando de las ramas de algunos arboles en los bosques.
La nutrición de los líquenes esta directamente relacionada con la capacidad fotosintetizadora del alga. Mediante la fotosíntesis, el alga puede utilizar la energía luminosa para convertir el dióxido de carbono, en presencia de agua, en carbohidratos. De alguna forma los carbohidratos elaborados por el alga pueden pasar al hongo para servirle de alimento.
Fruto de su unión es la independencia, en muchas ocasiones, del substrato ya que no necesitan incorporar nada del suelo. Viven pues del CO2 atmosférico, del agua tomada de la atmósfera y de la energía luminosa. Parece que algunas substancias consideradas como micronutrientes son necesarias para la vida del liquen pero estos micronutrientes pueden ser tomados directamente de la atmósfera o bien del substrato.
Volviendo a los líquenes que viven sobre el plástico, Sipman (1994) dice que parece que no deben extraer ninguna substancia del substrato. Este es un punto no comprobado científicamente y en cualquier caso el cloro es un elemento importante presente en los plásticos, que también está presente en los talos de algunos líquenes.
Entre las 930 substancias liquénicas conocidas, unas 210 presentan cloro (Huneck y Yoshimura, 1996).
Algunas especies de líquenes como Hypogymnia physodes y Pseudevernia furfuracea presentan en el córtex (la capa externa del talo) cloratranorina, una substancia liquénica que contiene cloro. Takala et al. (1990) han encontrado altas concentraciones de cloro en el talo de estas especies, y proponen que la fuente principal del cloro puede provenir de los aerosoles marinos y de la lluvia. Concretamente, en la primera de las especies citadas la concentración va de 1.250 a 1.500 ppm, pero en la segunda especie puede llegar a 3.800 ppm. Según estos mismos autores la capacidad de sintetizar cloratranorina se puede interpretar como una estrategia para neutralizar el ión Cl- que es tóxico y esta presente en el agua de lluvia. Lo que nos sugiere que la naturaleza es tan sabia que es capaz de neutralizar las substancias tóxicas. Otros autores han demostrado la eficacia de la cloratranorina en la interrupcción del proceso de la fotosíntesis (Vicente 1975). Según esto, el hongo, a partir de un producto de deshecho ha llegado a ser capaz de reciclarlo y utilizarlo en beneficio propio, al disponer de una substancia que le ofrece la posibilidad de regular la fotosíntesis que realiza el alga.
En otros casos como en Ramalina duriaei, los líquenes no sintetizan ninguna substancia liquénica que contenga cloro. Fuchs & Garty (1983) estudiaron las concentraciones de cloro en los talos de esta especie en 30 localidades próximas a Tel Aviv. Como resultado obtuvieron una fuerte correlación entre la concentración de cloro en el talo del liquen y la distancia al mar. Desde una concentración de 8.700 ppm en la zona más próxima a la costa, hasta las 100 ppm en la estación más distante. No explican los autores como puede este liquen resistir las altas concentraciones de cloro en su talo.
Muchas preguntas, sin una respuesta conocida actualmente, se pueden hacer sobre las relaciones entre los líquenes y el cloro y relativamente pocos esfuerzos se han dedicado a dilucidar la cuestión. Es urgente plantearse una línea de investigación en este campo que nos permita sentar unas bases sólidas comprobadas científicamente, antes que la necesidad de explicar unos fenómenos nos haga caer en el tópico de las suposiciones.


Referencias bibliográficas
Fuchs, C. & Garty, J. 1983. Elemental content in the lichen Ramalina duriaei (De Not.) Jatta at air quality biomonitoring stations. Environmental and Experimental Botany, 23: 29-43.
Huneck, S. & Yoshimura, I. 1996. Identification of Lichens Substances. Springer-Verlag Ed. Berlin.
Lücking, R. 1998. "Plasticolous" lichens in a tropical rain forest at la Selva biological station, Costa Rica. Lichenologist, 30(3): 287-301.
Sipman, H. 1994. Foliicolous lichens on plastic tape. Lichenologist, 26(3): 311-312.
Takala, K.; Olkkonen, H.; Jääskeläinen & Selkäinaho, K. 1990. Total chlorine content of epiphytic and terricolous lichens and birch bark in Finland. Ann. Bot. Fennici, 27: 131-137.
Vicente, C. 1975. Fisiología de las sustancias liquénicas. Ed. Alhambra. Madrid.


 

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