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¿Qué son los plásticos?
El PVC
Materia Plástica
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El PVC.
Los químicos le llaman Policloruro
de vinilo. Fue descubierto en 1838 por Victor Regnault
En 1912, Fritz Klatte puso a punto los principios de su fabricación
industrial.
Y la producción a gran escala comenzó en 1938, cuando se reconocieron
sus múltiples posibilidades de aplicación.
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¿De dónde procede?.
El 43% de la molécula del PVC procede
del petróleo y el 57% de la sal, fuente inagotable. Se puede
afirmar, pues, que el PVC es el plástico con menor dependencia
del petróleo, del que hay disponibilidades limitadas. Por
otro lado, es de destacar que sólo un 4% del consumo total
del petróleo se utiliza para fabricar materiales plásticos,
y, de ellos, únicamente una octava parte corresponde al PVC.
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¿Cómo es?.
Es ligero, químicamente inerte y
completamente inocuo. Resistente al fuego y a la intemperie,
es impermeable y aislante (térmico, eléctrico, acústico),
de elevada transparencia, protege los alimentos, es económico,
fácil de transformar y totalmente reciclabe.
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Si preguntásemos que es el vidrio, la madera, los metales u otros
tipos de materiales, seguro que las respuestas obtenidas serian más
o menos similares al siguiente esquema: son materiales con unas características,
que se obtienen de una determinada manera y que tienen diferentes
aplicaciones. Quizás se nombrarían diferentes tipos de madera o metales.
Si la misma pregunta la hacemos sobre los plásticos, posiblemente
nos encontraríamos con respuestas más dispersas, pero con dos constantes:
nombraríamos objetos hechos de plástico sin indicar el tipo y los
haríamos culpables de la contaminación que, en forma de botellas,
bolsas, tapas, etc., afectan a nuestro mundo.
Nos gustaría proponer un pequeño ejercicio:
Observar lo que hay en una habitación durante un minuto.
A continuación haremos una lista de todo lo que estamos viendo que
sea de plástico. Intentemos añadir mas cosas que a pesar de que están
no las estamos viendo.
Probar de sustituir el plástico por otros materiales alternativos.
Después de haber hecho este breve ejercicio nuestra idea inicial sobre
los plásticos habrá cambiado.
En primer lugar podremos comprobar posiblemente, que ni las bolsas
ni las botellas estarán en nuestra lista, y si están, no figuraran
como contaminantes sino como embalaje, pero en cambio habremos descubierto
muchas otras cosas hechas de plástico. Espero que a la lista que hemos
hecho, además de los aparatos electrónicos, juguetes, bolígrafos y
carpetas, no nos habremos dejado la pintura de las puertas y paredes,
el recubrimiento de los muebles en forma de barniz, de lamina imitando
madera, las fibras textiles del sofá, la ropa que llevamos encima,
fibras plásticas como el nylon, las acrílicas y el poliester, también
los botones, los zapatos o, simplemente, la tinta en que están impresos
nuestros libros y revistas. Entre los plásticos que no vemos estarían
entre otros: la instalación eléctrica, las conducciones, tanto para
el agua como para la calefacción, el aislamiento, etc.
En segundo lugar podremos ver que sin los plásticos muchos de los
objetos mencionados no existirían y, si existiesen, su coste los haría
inasequibles, así como también su mantenimiento.
Los plásticos nos han invadido tan en silencio que apenas nos hemos
dado cuenta: su crecimiento ha sido tan espectacular que el 34% de
un coche -unas 1.700 piezas- ya son de plástico, la medicina
retrocedería mas de cincuenta años sin él, y la exploración espacial
sería impensable. Creo sinceramente que nuestra calidad de vida, sin
los plásticos, sería muy diferente de la que tenemos ahora.
... y de entre todos, la segunda materia plástica mundial: El
PVC.
(la primera es el polietileno <alta + baja densidad>, si los
separamos es el PVC
Los químicos le llaman Policloruro de vinilo. Fue descubierto en 1838
por Víctor Regnault. En 1912, Fritz Klatte puso a punto los
principios de su fabricación industrial. Y la producción a gran escala
comenzó en 1938 cuando se reconocieron sus múltiples posibilidades
de aplicación. Hace de esto 60 años.
El Policloruro de Vinilo, plástico llamado PVC, es una combinación
química de carbono, hidrógeno y cloro. Sus materias primas provienen
del petróleo (en un 43%) y de la sal común, recurso inagotable (en
un 57%).
Se obtiene por polimerización del cloruro de vinilo, cuya fabricación
se realiza a partir del cloro y etileno.
El PVC es un material termoplástico, es decir, que bajo la acción
del calor se reblandece, y puede así moldearse fácilmente; al enfriarse
recupera la consistencia inicial y conserva la nueva forma.
Pero otra de sus muchas propiedades es su larga duración. Está
pensado y formulado para durar. Por este motivo, el PVC es utilizado
a nivel mundial en un 55% del total de su producción en la industria
de la construcción. El 64% de las aplicaciones del PVC tienen una
vida útil entre 15 y 100 años, y es esencialmente utilizado para la
fabricación de tubos, ventanas, puertas, persianas, muebles, etc.
Un 24% tiene una vida útil entre 2 y 15 años (utilizado para electrodomésticos,
piezas de automóvil, mangueras, juguetes, etc.).
El resto -12%- es utilizado en aplicaciones de corta duración, como
por ejemplo, botellas, tarros, film de embalaje, etc., y tiene una
vida útil entre 0 y 2 años. La mitad de este último dato (un 6%) es
utilizado para embalaje, razones por las que el PVC se encuentra en
cantidades muy pequeñas en los Residuos Sólidos Urbanos (RSU): tan
sólo el 0,7%.
Otras propiedades del PVC, que hacen que ocupe un lugar privilegiado
dentro de los plásticos, son las siguientes: ligero; inerte y completamente
inocuo; resistente al fuego (no propaga la llama); impermeable; aislante
(térmico, eléctrico y acústico); resistente a la intemperie; de elevada
transparencia; protector de alimentos y otros productos envasados,
y de aplicaciones médicas (por ejemplo, tubos y bolsas para plasma;
para transfusiones, suero y diálisis; guantes quirúrgicos), económico
en cuanto a su relación calidad-precio; fácil de transformar (por
extrusión, inyección, calandrado, termoconformado, prensado, recubrimiento
y moldeo de pastas); y es reciclable.
Este plástico conocido como PVC pertenece a lo que denominamos Química
del Cloro.
Este halógeno llamado Cloro, es el undécimo elemento más abundante
en la corteza terrestre, es incluso más abundante que el carbono.
Junto con el sodio forma un compuesto esencial para la vida: la
sal (cloruro sódico). La primera célula viva se desarrolló hace
unos 3.000-4.000 millones de años en la fuente de toda la materia
orgánica: el mar. La sal es vital para nuestro organismo (sin sal
no podemos vivir), por lo que ha sido desde la antigüedad una sustancia
muy apreciada.
Este halógeno llamado Cloro desde hace un tiempo está siendo atacado
por algunas organizaciones ecologistas, quienes le acusan indiscriminadamente
de causar un gran impacto ambiental.
El cloro es un producto de amplia utilización en sectores tan diversos
como en farmacia, desinfectantes, productos de limpieza, alimentación,
cosmética, etc.
Puede recordarse, a modo de ejemplo, la utilidad que tiene este elemento
en la desinfección y potabilización de agua para consumo humano, muchos
acontecimientos dan fe de la importancia del cloro para su purificación:
En el año 1986, 4.000 personas fueron hospitalizadas en Tenerife.
En el año1991, se produjo una epidemia de cólera en Perú que
se extendió a los países limítrofes causando 1.000.000 de casos de
cólera y más de 10.000 muertes. El mas reciente en 1996; se
localizaron focos de "Legionella" en Alcalá de Henares,
afectó a mas de 250 personas cobrándose algunas víctimas. En todos
los casos por la supresión del cloro en las aguas.
Hoy en día, más del 60% de la industria química depende directa
o indirectamente del uso del cloro. El 85% de las medicinas
se fabrican gracias a la química del cloro. El 98% del agua potable
de la Europa Occidental se puede beber sin peligro gracias al cloro.
Desde los orígenes de nuestro Planeta llamado Tierra, hasta los proyectos
más futuristas, el cloro comparte la vida de todos los hombres y mujeres,
sus habitantes.
¿Cuales son los orígenes del cloro?
En la naturaleza se producen compuestos clorados:
Los volcanes en actividad. También tiene lugar en los organismos marinos,
como las esponjas, los corales, las medusas, los moluscos y las algas
marinas. En tierra firme en semillas, hongos, líquenes, bacterias,
insectos y otras plantas.
Las capas profundas de las turberas contienen compuestos clorados.
Nuestro cuerpo contienen 150 g. de cloro, presente sobre todo en nuestra
sangre y en los líquidos intra y extracelulares.
Nuestro estómago también segrega ácido clorhídrico, necesario para
la digestión. La mieloperoxidasa, es una enzima que rige la
producción de un derivado del cloro: el hipoclorito (popularmente
lejía), el cual participa de forma importante en el correcto funcionamiento
del sistema inmunológico, a través de un proceso análogo al de la
desinfección del agua potable.
Y hagamos la pregunta: El PVC ¿es un veneno ambiental?
No. Afirmamos que no es un veneno ambiental.
La realidad es que el tema se ha desbordado mediante la manipulación
y politización del mismo.
Hay quien declara tener como objetivo absoluto la protección del medio
ambiente y para ello elabora campañas que pueden ir a favor o en contra
de determinados productos, como es en el caso del PVC.
No se trata de inocentes campañas llevadas a cabo por unos cuantos
idealistas, son sofisticados y ambiciosos productos de marketing.
Con ellas pretenden cambiar hábitos de consumo, pretenden sustituir
unos productos por otros, deslocalizar producciones trasladándolas
de unos países a otros o incluso de unos continentes a otros. Pueden
provocar importantes movimientos de capital, de beneficios o de perdidas
de unas compañías a otras, o favorecer el desarrollo de algunas empresas
y el hundimiento de otras.
El motivo no está claro, las acusaciones que se hacen son que la vida
del PVC está ligada a la formación y emisión continua de grandes cantidades
de dioxinas, que es cancerígeno, no es reciclable, y un largo etcétera,
pero veamos.
¿Qué son las Dioxinas? Las dioxinas no se fabrican expresamente
ni como producto ni como ingredientes comerciales, sino que se trata
de subproductos creados de forma involuntaria como resultado de
una deficiente combustión. Como ejemplos, cabe citar, las
dioxinas producidas por vehículos motorizados de todo tipo (coches,
camiones, barcos, etc.); por la combustión de madera; por incendios
forestales; por volcanes; por abonos, por aplicación de lodos de depuradoras
como fertilizantes, por las emanaciones provenientes de vertederos,
etc.
Otra de las fuentes de producción de dioxinas es la industria metalúrgica,
principalmente durante el proceso de fundición y afinado o en las
operaciones de recuperación de chatarra.
Para finalizar falta indicar las producidas por las incineradoras
municipales, hospitalarias, y de residuos tóxicos y peligrosos, (exceptuando
aquellas incineradoras que cumplen la teoría de las tres T:
Temperatura, Tiempo y Turbulencia, o sea Temperatura de combustión
por encima de los 850ºC, Tiempo de residencia de 2 segundos a dicha
temperatura, y mantenimiento de un régimen de Turbulencia durante
la combustión).
Por supuesto, debería minimizarse la liberación hasta niveles despreciables,
pero la Dioxina Cero, Cero=Cero, como pretenden los movimientos
ecologistas radicales, no tiene sentido. Si queremos realmente alcanzar
el nivel cero, deberíamos suspender toda la calefacción que funciona
con combustibles fósiles, todo el tráfico, cerrar todas las fábricas,
tanto si usan cloro como sino.
Y por fin, pero no por ello menos importante, deberíamos parar el
ciclo de la Naturaleza, porque ésta produce dioxinas debido a los
incendios naturales, y a la biodegradación de la madera.
El informe "La dioxina y sus Análogos", publicado
por la Academia de Ciencias Francesa y el Comité de Aplicaciones de
la Academia de Ciencias (CADAS), concluye que, "partiendo
de los conocimientos presentes en la materia, la exposición de la
población a los niveles actuales no conlleva peligro para la salud
humana".
Hace tan solo unos meses, en un prestigioso periódico de Barcelona
aparecía en grandes titulares "La OMS reconoce el efecto cancerígeno
de las dioxinas", cuando llegabas a mitad de la pagina leías
"... y ha reconocido por primera vez que el grupo de dioxinas
2,3,7,8 TCDD (conocida como la dioxina de Séveso) es cancerígena para
los humanos ... ", esto es, de las 210 dioxinas y furanos que
se conocen, solo esta es considerada como tal, al igual que el Tabaco,
la producción del Aluminio, los Asbestos y así hasta un total de 74
materias, relacionadas por la Agencia Internacional para la Investigación
del Cáncer organismo que depende de la Organización Mundial de la
Salud (ver en Internet: http://www.iarc.fr).
Toda actividad humana tiene un cierto riesgo y la industria no
es ajena a este principio. El hecho de que determinadas actividades
traten o manipulen sustancias especiales o potencialmente peligrosas,
hace que los sistemas de medida y control se multipliquen y sean sumamente
rigurosos, minimizando estos riesgos a unos valores reales ínfimos
totalmente compatibles con los estándares de calidad de vida, seguridad
y respeto del medio ambiente.
A pesar de todo, la contaminación por dioxinas se va reduciendo en
todo el mundo occidental y, por lo tanto, más allá del juicio sobre
peligrosidad de esta categoría de contaminantes, estamos ante un problema
cuyas dimensiones cuantitativas se van reduciendo. Investigaciones
realizadas en Alemania, Reino Unido, Holanda y Estados Unidos han
demostrado que los niveles de dioxinas en el ambiente (aire y agua)
han comenzado a disminuir a partir de finales de los años 70 y que
desde entonces continúa la reducción hasta tal punto que en Alemania
el nivel actual de contaminación está volviendo a ser el existente
en la naturaleza como consecuencia de los incendios forestales.
Las razones principales de esta disminución residen en la mejora de
la tecnología de la incineración de residuos gracias a las medidas
de tratamiento de los humos.
La presentación, por parte de algunos grupos ecologistas, de la contaminación
por dioxinas como un problema dramático y de gravedad creciente, está
en desacuerdo con los estudios científicos más recientes sobre el
comportamiento de los niveles de dioxinas en el ambiente. Este decrecimiento
del nivel de dioxinas ambientales en los países del Norte de Europa
y en los Estados Unidos confirma la validez del procedimiento que
consiste en el análisis y la identificación de las fuentes de emisión
en la evaluación de su impacto ambiental y en la imposición de límites
restrictivos para las fuentes de emisión que constituyen peligro para
el ambiente.
Lo anteriormente expuesto constituye un rechazo de las hipótesis que
afirman que el PVC está en el origen de la contaminación por dioxinas.
En los últimos veinte años los niveles ambientales de dioxinas están
disminuyendo, mientras que en Europa y en Estados Unidos la producción
y los consumos de PVC han ido en aumento.
Aunque sea como pura "curiosidad", no relacionado con las
dioxinas pero que vale la pena conocer, las dos "materias"
más tóxicas que se conocen son: una bacteria y un hongo. La toxina
Botulínica (bacteria) y Aflatoxina (Hongo, substancia altamente tóxica
diez veces más tóxica que la dioxina de Séveso (2.3.7.8) y cancerígena,
mejor dicho carcinogénica, producido por el moho común en el pan).
¿Dónde está pues la toxicidad del PVC?
La toxicidad está en la manipulación de la información.
Analicemos "El decálogo" que algunas organizaciones de ecologistas
radicales utilizan de una forma continuada ante los medios de comunicación.
Dicen que: El PVC es un veneno medioambiental.
La moderna tecnología aplicada desde hace años en las plantas
de producción del PVC, permite afirmar que éstas no presentan ningún
peligro para el Medio Ambiente Los análisis de ciclo de vida (ACV)
demuestran que el impacto medioambiental del PVC es equivalente o
incluso más favorable que el de otros materiales.
Dicen que: La incineración del PVC produce dioxinas.
La emisión de dioxinas por las incineradoras de residuos sólidos urbanos
es independiente de la presencia o no de PVC en dichos residuos. Los
nuevos avances de la tecnología permiten respetar las Directivas Comunitarias
(aplicando la tecnología de las tres T, Tiempo, Temperatura y Turbulencia).
La Comunidad Científica es unánime al afirmar que en estas condiciones
de trabajo las incineradoras de Residuos Sólidos Urbanos destruyen
las dioxinas.
La utilización de nuevas tecnologías en una planta incineradora, como
por ejemplo el sistema DeNox, permite neutralizar casi totalmente
las escorias y cenizas volantes producidas. La cantidad máxima de
dioxinas y furanos generados es solamente de 0,00000000000003 (13
ceros) por metro cúbico de aire.
Dicen que: El PVC no es reciclable.
El PVC es reciclable. Si estudiamos la historia del PVC, vemos que
su reciclado es tan antiguo como su fabricación. El reciclado de los
residuos industriales de PVC es la forma más usual de recuperarlo.
Es corriente reciclar cantidades de hasta un 20% de material, mezclado
con PVC virgen. En España existen varias empresas dedicadas exclusivamente
a su reciclado.
Las sociedades urbanas producen cantidades de residuos cada vez mayores.
Hasta ahora todas las soluciones para su gestión han resultado ineficaces,
básicamente porqué la sociedad no ha asumido la problemática y en
otros casos porqué las administraciones no han hecho uso de mecanismos
de selección y tratamiento de residuos. Ha sido más fácil la creación
de vertederos mas o menos controlados, para deshacerse de todos los
Residuos Sólidos Urbanos, que la promoción del Reciclado de todos
los materiales desechados.
Dicen que: El PVC contiene aditivos tóxicos, entre ellos los ftalatos.
Para la utilización del PVC hacen falta una serie de aditivos. Lo
que no es exclusivo de este plástico ya que todos lo precisan. Los
aditivos son también ampliamente utilizados en la industria alimentaria,
cosmética y farmacéutica.
El plastificante más utilizado en las aplicaciones de PVC es el DEHP
(dietil-hexil-ftalato). Los ensayos realizados en diversos laboratorios
demuestran que no presenta riesgo alguno para la salud humana, en
los niveles de concentración utilizados en los artículos acabados,
según informes de la BUA en Alemania (Cuerpo Asesor del Medio Ambiente
Relevante de las Sustancias Existentes) y de la BGA (Autoridad Alemana
de la Salud), entre otros. Los resultados de dichos ensayos, unidos
a los datos obtenidos en los estudios de biodegradación, confirman
que el DEHP no puede ser considerado peligroso para el medio ambiente.
Todos los aditivos utilizados en las formulaciones del PVC, y por
lo tanto en las aplicaciones alimentarias, están perfectamente regulados
tanto a nivel europeo como español.
En Europa la Directiva Comunitária 90/128/UE modificada posteriormente
por la 95/3/UE. A nivel Español citemos los Reales Decretos 1125/1982
del 30 de Abril, el cual fue confirmado por el 1042/1997 del 27 de
junio de ese mismo año.
Dicen que: Los ftalatos afectan al sistema hormonal.
Tanto el DEHP como el resto de los plastificantes no tienen efectos
estrogénicos, según un estudio realizado en la Universidad de Western
Ontario. Para los usos médicos su utilización está aceptado por todas
las farmacopeas del mundo y en Europa concretamente por la Pharmacopée
Européenne.
Hace tan solo unos meses, el periodista Ramón Sánchez Ocaña,
en un programa de televisión se preguntaba ¿Crece la esterilidad?,
y decía "Hoy en día hay una transmisión de alarma social
y catastrofismo por parte de los movimientos ecologistas radicales.
El hombre fabrica cada día unos 100.000.000 de espermatozoides, lo
que significa 1.000 por segundo. La falta de fertilidad, hoy en día,
está motivada por el estrés, algunos tóxicos como el plomo de las
gasolinas, las radiaciones, las pilas eléctricas, el abuso del alcohol
y del tabaco, herbicidas, y seguía diciendo "Hablando de contaminación:
una pila de las normales de 1.5 v. puede contaminar hasta 167.000
litros de agua, una pila de botón (mercurio) puede contaminar hasta
600.000 litros de agua.
Pese a las alarmas que se dan, la mayoría infundadas, en los países
industrializados nunca se vivió tantos años, ni tanto tiempo con buena
salud".
Dicen que: El Parlamento Sueco decidió eliminar el PVC.
El parlamento Sueco encargó dos estudios sobre el PVC a la Agencia
de Medio Ambiente. Ambos son favorables al PVC.
A mediados de Febrero del 97, en carta dirigida a la Embajada del
Reino de Suecia en Madrid, preguntábamos por las normativas relativas
al PVC, a lo que contestaron informando que en su país no existía
legislación alguna al respecto.
En varias ocasiones hemos leído, también, que países como Austria,
Dinamarca y Bélgica tienen legislaciones contrarias al PVC. Podemos
confirmar que estas afirmaciones son completamente falsas.
Dicen que: Más de 300 municipios europeos han restringido el uso
del PVC en las obras públicas.
Los municipios que han decidido restringir el uso del PVC no llegan
ni a la cuarta parte de esta cifra. Las razones por las que rechazan
el PVC no tienen fundamento científico y más bien se deben a la politización
de este tema por parte de Los Verdes, de forma particular, en Alemania.
Nunca Los Verdes o los grupos medioambientalístas han facilitado detalle
o lista alguna. Incluso en algunas ocasiones la cifra dada por ellos
oscila entre 150 y 300 municipios.
Dicen que: El Estadio Olímpico de Sydney es "libre de PVC".
Antes de ser nombrada Sydney ciudad Olímpica aparecía en los proyectos
la "no utilización de PVC". En Agosto de 1995 la Autoridad
de Coordinación Olímpica de Sydney confirmó por escrito que las Guías
Medioambientales adoptadas no excluían ningún material. En la ejecución
de las obras de la villa Olímpica se han instalado varios kilómetros
de tuberías y tendido eléctrico de PVC. El responsable de medio ambiente
del Comité Organizador Dr. Colin Grant, ha declarado que "se
están utilizando cables de PVC por tener propiedades específicas de
gran utilidad en caso de incendio".
Dicen que: El PVC fue el causante del incendio y de las víctimas
en el accidente del aeropuerto de Düsseldorf.
El Presidente del Land Renania del Norte/Westfalia convocó el
28 de Junio de 1996 a la Comisión Independiente de Peritos, para la
investigación de las consecuencias del incendio. Las conclusiones
fueron éstas:
"Para los daños personales y materiales fue determinante la existencia
de materiales de construcción (sobre todo, el poliestireno) e instalaciones
inflamables en los vacíos del techo, y su quema debido a los trabajos
de soldadura llevados a cabo inadecuadamente. Cabe destacar la formación
de humo a causa del poliestireno especialmente."
"En el siniestro, 16 personas fallecieron directamente por el
incendio. La víctima número 17 murió el 21 de Mayo de 1996 a consecuencia
de la intoxicación por el humo sufrida el 11 de abril".
"La causa de la intoxicación mortal por los gases del humo de
todas las víctimas, fue el monóxido de carbono (CO) que se
había producido en el incendio".
Según este dictamen oficial el accidente fue debido al uso de un revestimiento
inadecuado en el techo, descartando al PVC como causante de
la propagación del fuego y sus consecuencias tóxicas.
... y la décima que dicen: "Exijamos la eliminación del PVC:
Dejar de consumir es por consiguiente dejar de fabricar".
Esta última afirmación, tan totalitaria, solo puede entenderse como
la expresión de un grupo de personas, con turbios intereses, que como
muy bien decía Salvador Millet: " ... en lugar de hacer
de la ecología una ciencia, hacen de ella una religión cuyo dios es
el medio ambiente. Una religión naturalista, fundamentalista, mística,
radical, igualitaria, vengativa, sedienta de sacrificios. A su dios
-el medio ambiente- hay que sacrificarlo todo: el progreso, la civilización,
la técnica, la industria..." y sigue diciendo: "El grupo
de ecologistas a los que me refiero se caracteriza también por su
catastrofismo. A base de anunciar día tras día y año tras año la inminencia
de la catástrofe ecológica, consiguen asustar y ganar para su causa
miles de ciudadanos incautos, de los que consiguen ayuda física, moral
y financiera...", esto aparecía en un artículo de La Vanguardia
del 6 de febrero de 1997.
Llegamos a La politización
La campaña que lleva a cabo desde hace tiempo alguna organización
para proclamar "Ciudades libres de PVC", consiste en una
exposición de cuestiones como "Los riesgos de incendios, los
problemas de gestión de los materiales de PVC una vez que han terminado
su vida útil, la presencia de aditivos y los problemas ambientales
en general...", y naturalmente aquí vienen las instrucciones
"¿Cómo conseguirlo?. En la práctica, consiste en la modificación
de las ordenanzas municipales o la normativa de construcción, de forma
que se prohibe el uso de productos de PVC. Con todo ello el único
objetivo es: "Exigir la eliminación del PVC" dejar
de consumir es por consiguiente dejar de fabricar.
Como es natural, todo esto con el desconocimiento total y absoluto
de los habitantes de la población. Hasta el momento presente ninguna
fuerza política, presente en los comicios electorales de este País,
ha recogido nunca esta propuesta en sus programas, por mucho que hay
alguna voz que menciona "un clamor popular" inexistente.
Otra manipulación.
Creemos que se ha elegido el PVC como podría haberse seleccionado
otro plástico cualquiera. Como muestra, en la actualidad una organización
ecologista como "Gepec", está atacando a otro plástico:
el PET.
En resumen, la carencia de ideologías en el momento actual hace que
algunos grupos manipulen conceptos ecologistas y medioambientales
para efectuar ataques frontales a la sociedad Industrial.
... y aquí estamos los trabajadores de la Química del Cloro
Después de esta breve exposición sobre el PVC, su manipulación y politización,
debemos expresar que la "Campaña contra el PVC" carece de
base científica, esta llena de mensajes emocionales y poco rigurosos;
de verdades a medias, y también de falsedades.
La gente que trabajamos en el sector de la química del cloro nos hemos
dado cuenta de que muchos que se autoproclamaban ecologistas hablan
del tema y no disponen de suficiente información ni conocimientos,
hablan "de oídas".
Los trabajadores del sector, en su conjunto, tenemos muy claro que
lo prioritario es la prevención de riesgos y las condiciones de trabajo
y estamos adquiriendo el compromiso de denunciar ante la sociedad
cualquier intento de manipulación informativa que se produzca.
Para finalizar solo queda mencionar que la producción mundial del
PVC está en crecimiento, a pesar de las campañas en contra, esencialmente
en Europa.
En España existen más de 180.000 hombres y mujeres vinculados a la
Química del Cloro, y declaramos que hemos contribuido, contribuimos
y contribuiremos siempre en la mejora del medio ambiente.
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EL PVC: COMPORTAMIENTO EN CASO DE INCENDIO
INTRODUCCIÓN
Se puede afirmar que, en un elevado porcentaje de siniestros, las
deficiencias técnicas de la edificación en orden a la
protección contra incendios son las causas primordiales de
la propagación catastrófica del mismo.
Es necesario que, al proyectar una edificación, se tenga en
cuenta el empleo adecuado de los materiales de construcción
y que la estructura arquitectónica facilite la prevención,
detección y extinción en caso de incendio. Se impone,
por tanto, un estudio detallado de la influencia de aberturas y canales
de servicios comunes (pasillos, escaleras, ascensores, climatización,
conductos de cables, etc.) cuya disposición o composición
puede contribuir a aumentar la magnitud de un siniestro (extensión
del fuego y de los gases generados), la realización de accesos
suficientemente amplios para los servicios de extinción y la
sectorización adecuada para evitar una propagación fácil
en caso de incendio.
En el caso de edificios industriales, estas medidas se han de complementar
con un departamento de seguridad a cargo de técnicos especialistas
que desarrollen medidas preventivas o de actuación en caso
de incendio en función de la peligrosidad de cada zona.
Dado que el comportamiento frente al fuego de los materiales empleados
(facilidad de inflamación, velocidad de propagación
de la llama, calor de combustión, opacidad y toxicidad de los
humos, efecto corrosivo de los gases generados) y sus características
de combustibilidad son muy importantes en el inicio y desarrollo de
un incendio, vamos a intentar analizar en este artículo el
comportamiento general del PVC en un incendio.
COMPORTAMIENTO FRENTE AL FUEGO.
El PVC resiste sin modificación hasta los 100 ° C y la
verdadera combustión entendida como define la norma UNE 23.7272-90
( reacción exotérmica de una sustancia, llamada combustible,
con un oxidante, llamado comburente, y que va acompañado por
una emisión lumínica en forma de llamas o incandescencia
con desprendimiento de productos volátiles y/o humos, y que
puede dejar un resíduo de cenizas) no se produce, salvo excepciones,
antes de los 250-300 ° C.
Por otro lado, existen una serie de ensayos de laboratorio (aplicando
llama) que permiten comprobar la reacción de los materiales
ante el fuego y clasifican la combustibilidad de estos en diferentes
grados que son:
M0: aquellos que apenas se encienden realizando los ensayos.
M1: aquellos que arden en la llama pero que se apagan en ausencia
de ésta.
M2: aquellos que continúan ardiendo aún después
del encendido.
M3: aquellos que arden vigorosamente o explotan.
La mayoría de las formulaciones de PVC ensayados (Tabla de
Identificación de Plásticos del Dr. Hans Jürgen
Saechtling) dan un grado de combustibilidad M1 (únicamente
los plastificados, es decir, aquellos que contienen en su estructura
molecular una serie de aditivos para que pierdan la rigidez, o los
de alta resistencia tratados con EVAC, pueden presentar grados de
combustibilidad M2), lo que significa que sólo queman mientras
se les aplica la llama, apagándose inmediatamente cuando ésta
se retira.
Estos resultados también son observables en los numerosos
ensayos realizados en el Laboratorio del Fuego del Servicio de Prevención
y Extinción de Incendios y Salvamento del Ayuntamiento de Barcelona.
El buen comportamiento del PVC ante el fuego (M1 significa muy poco
combustible) se debe al alto porcentaje de cloro (un halógeno
que se utiliza como ignífugo en algunos materiales y que está
presente en algunos agentes extintores denominados halones) presente
en su composición, hasta un 57 % en peso, elemento ignífugo
por constitución y que dificulta la acción de la llama,
arde con dificultad y no la propaga.
Cuando el PVC arde o combustiona, desprende monóxido de carbono,
dióxido de carbono y cloruro de hidrógeno (gas), pero
no se ha detectado nunca ni cloro libre ni trazas de fosgeno (gases
altamente tóxicos). Por otro lado, se ha demostrado que el
PVC no puede, por sí mismo, producir dioxinas y furanos ya
que numerosos estudios recientes han probado que cualquiera que sea
la cantidad de PVC contenida en el combustible (básicamente
en basuras orgánicas) la cantidad de las Dibenzo-p-dioxinas
policloradas (hablamos de éstas en concreto porque, aunque
están clasificadas por la International Agency for Research
on Cancer-France- como no cancerígenas para los humanos, y
de los Dibenzofuranos policlorados (considerados únicamente
contaminantes) ha permanecido constante respecto a la producida en
ausencia de éste.
Todos los estudios efectuados sobre la toxicidad de los gases producidos
en las combustiones de PVC respecto a la de los gases producidos en
la combustión de otro tipo de materiales (Zikria et al, 1977;
Barrow et al, 1979; Cassaret and Doul, 1975; Kishitani, 1971; Hilado,
1977; Hilado and Cumming, 1978; Hilado and Huttlinger, 1981; Smith
et al, 1978; Spurgeon, 1978; Hofmann and Oettel, 1969; Cornish et
al, 1975; National Bureau of Standards, 1982; Alarie and Anderson,
1981; Kaplan et al, University of Pittsburg, 1983; Packam and Crawford,
1984; National Academy of Sciencies, Committee on Fire Toxicology,
1982; Lie 1974; Brabouskas, 1981/82; O’Mara, 1977), entre ellos la
madera, el algodón, otros tipos de plásticos, etc.,
han mostrado que la toxicidad relativa de éstos depende de
muchos factores como son la temperatura de descomposición,
el método de descomposición, el flujo de aire, la humedad,
la especie animal utilizada, el grado de oxígeno presente,
el tamaño de la habitación, el tratamiento de los datos,
etc. Los numerosos estudios de investigadores de empresas privadas,
del gobierno y de las universidades no han encontrado evidencias de
que el PVC sea extremada o inusualmente tóxico respecto a otros
materiales ensayados.
Por ejemplo, si comparamos con la madera, observamos que mientras
que en ambos casos se produce monóxido y dióxido de
carbono (aunque se produce más CO en la combustión de
la madera que en la combustión del PVC), en el caso del PVC
únicamente se genera HCl mientras que en el caso de la madera,
se produce acroleina y formaldehido, 50 y 5 veces más tóxicos
respectivamente que el cloruro de hidrógeno.
EXPERIENCIA PROFESIONAL Y CONCLUSIONES
Numerosos estudios realizados en incendios donde existía o
se almacenaba gran cantidad de PVC han demostrado, por un lado, que
los residuos tóxicos producidos no contienen cantidades anormales
de dioxinas o furanos (como se argumenta desde muchos artículos
donde no existe el más mínimo rigor científico
y se escriben sin justificación experimental) y, por otro lado,
que los humos generados, en general, y los efectos destructivos materiales
y humanos del ácido clorhídrico (siempre en solución
en presencia de agua o humedad), en concreto, han sido de un nivel
parecido o incluso en ocasiones inferior a los generados en incendios
de similares magnitudes que han involucrado materiales tradicionales
(por ejemplo de madera).
El humo (gases tóxicos y/o corrosivos junto con partículas
sólidas) generado en un incendio es el principal responsable
de la pérdida de vidas humanas, ya sea por su naturaleza tóxica
o por su naturaleza asfixiante debido al desplazamiento del aire (y
por tanto del oxígeno) que nos rodea y que nos es imprescindible
para la vida. Es, por tanto, un enemigo importante para las personas
afectadas pero no para los equipos de extinción dado que estos
utilizan equipos de respiración autónoma con presión
positiva y equipos de protección personal.
El monóxido de carbono (gas extraordinariamente tóxico
que, incluso en pequeñas cantidades, se combina con la hemoglobina
de la sangre e impide el transporte de oxígeno a las células,
lo que provoca mareos y vértigo, dolor de cabeza, un estado
de aturdimiento y, finalmente, la muerte) generado en cualquier combustión
es, junto con el dióxido de carbono (cuya peligrosidad radica
en su capacidad de desplazamiento del aire -oxígeno- que nos
rodea y por tanto en su naturaleza asfixiante), el gas más
peligroso que podemos encontrar en un incendio, debido a sus especiales
características, como el hecho de ser inodoro (no se detecta
con el olfato) e incoloro (no se detecta con la vista), a diferencia
del cloruro de hidrógeno que se huele y se ve y que, por tanto,
se detecta fácilmente y cuyo nivel de toxicidad es más
bajo que el primero. Además, se ha demostrado mediante numerosos
experimentos de laboratorio (ver referencias en apartados anteriores)
que las cantidades de cloruro de hidrógeno generadas dependen
de varias condiciones pero son generalmente bastante inferiores a
las que se esperaban teóricamente en un primer momento, además
de decrecer rápidamente a lo largo del tiempo, al contrario
que sucede con los niveles de monóxido de carbono.
Si tenemos en cuenta que el PVC tiene un contenido de cloro en peso
de un 57 % como mínimo, es decir, que reducimos el contenido
de carbono en un 57 %, comprenderemos que la emisión de monóxido
y dióxido de carbono producido en la descomposición
de este será más baja que la de cualquier otro material
que solo contenga carbono, reduciendo, por tanto, el riesgo que representa
la producción de estos gases.
Todo el mundo recordará el incendio en la discoteca Alcala
40 de Madrid, donde la mayoría de las víctimas murieron,
sin darse cuenta, intoxicadas con el monóxido de carbono generado
en el incendio que se declaró. Dado que hasta el momento, cualquier
combustión genera monóxido de carbono (y también
dióxido de carbono), lo único que podemos hacer es controlar
la emisión de éste y el PVC, además de dificultar
la acción de la llama (debido al contenido en cloro de su molécula
que le confiere un carácter ignífugo), genera cloruro
de hidrógeno gaseoso que, aunque es corrosivo cuando se halla
en solución acuosa, posee una toxicidad inferior a la del monóxido
de carbono, gas producido en cualquier combustión, presentando
además la ventaja sobre éste de que, por su naturaleza
irritante y de detección por el olfato, es detectado más
fácilmente incluso en pequeñas cantidades no tóxicas.
MORALEJA
Son las 00:30. Javier está echado sobre la cama viendo su
programa de televisión favorito. Pese a los enormes esfuerzos
para no dormirse, los ojos se le van cerrando.
Lenta pero inexorablemente las brasas del cigarro queman la sábana
y el colchón y, el monóxido de carbono que se desprende
en la combustión, inunda la estancia sumergiéndole en
un estado de aturdimiento que no controla.
Han llegado los equipos de extinción alertados por un vecino,
penetran en la vivienda totalmente inundada de un humo negro y espeso
que casi se puede cortar, entran en la habitación de Javier
que yace desvanecido encima de la cama cubierto por un hollín
negro.
Aunque los equipos sanitarios han hecho lo posible para intentar
reanimar a la víctima, Javier llega al hospital más
cercano cadáver.
Mientras tanto, en otra ciudad, Antonio está mirando, también
tumbado sobre la cama el mismo programa de televisión que Javier.
También está medio adormilado mientras un presentador
de concursos da el precio final del contenido de un hipotético
escaparate.
De la misma manera que le ha sucedido a Javier, el cigarrillo se
le cae sobre la sábana y empieza a quemar ésta y el
colchón. A diferencia del primero, Antonio tiene puesto en
su colchón una funda de PVC puesto que sufre incontinencia.
Empieza la combustión y, debido a la presencia del policloruro
de vinilo, además de desprenderse el monóxido de carbono
(aunque en mucha menos cantidad dado que el PVC contiene un 57 % menos
de carbono que el material que quemaba en la vivienda de Javier) también
se desprende cloruro de hidrógeno, un gas que, a diferencia
de lo que sucede con el monóxido, se huele y produce un ligero
picor de ojos y de garganta. Dado que además el cloruro de
hidrógeno no tiene los efectos que tiene el monóxido
de carbono Antonio se levanta de la cama sobresaltado y observa con
estupor como el colchón está quemando lentamente debido
a la acción del cigarrillo. Con la mano da dos o tres palmadas
fuertes sobre la zona quemada y, tras retirar el cigarrillo medio
consumido, observa que ya no sale humo.
Con todo ello se ha perdido el final del programa pero la incontinencia
le ha salvado la vida.

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