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¿CIUDAD DESCLORIFICADA?

 Hace unos días recibimos en nuestra sección sindical a Josep Rocher Téllez, presidente de los "Amigos del Cloro" (AMICLOR).

Sin optar por ninguna posición radical hemos de asegurar como mínimo que lo que nos explicó nos dejó muy preocupados.

El tema está relacionado con la ecología, esencialmente en lo que hace mención al PVC, a la utilización del cloro en general y en particular con el tratamiento del agua.

A través de la documentación que nos cedió el amigo Rocher nos enteramos de que un grupo ecologista (que hace coalición con un partido importante del panorama político catalán), sacó una medida de gobierno en nombre del Ayuntamiento de Barcelona declarando a la ciudad libre de productos clorados con todo lo que esto puede representar.

No está actualmente en nuestro ánimo el debatir sobre la bondad o no del PVC, pero sí que nos querríamos centrar en lo que significa "endemoniar" el cloro y sus derivados. Esto, que sobre el papel puede resultar muy romántico, además de representar una gran carga propagandística en favor de grupos como Greenpeace y similares, queda fuera de juego empleando solo el dossier cedido por AMICLOR juntamente con una dosis normal de razonamiento. Por eso mismo hemos de rechazar tanto la petición hecha a las instituciones como su posterior aprobación.

Desde la perspectiva de una empresa de servicios como la nuestra, que esencialmente se dedica a la captación, tratamiento y distribución de agua a grandes y pequeños municipios y a una gran ciudad como es Barcelona hemos de declarar que lo vemos como una gran memez. Desde hace tiempo que Aguas de Barcelona sabedora del problema que podría significar una remota pero no imposible fuga de cloro, está haciendo pruebas para ir substituyéndolo por hipoclorito (vulgarmente conocido como lejía) y según parece no se tardará mucho en iniciarse un comedido cambio en el proceso. Esto es razonable, lo que ya no nos parece tan razonable, por parte de estos grupos ecologistas es que además estén proponiendo eliminar los derivados del cloro, pues esto supondría tener que renunciar también al tratamiento de las aguas con hipoclorito, ¿entonces con qué se ha de hacer?.

Como todos sabéis el agua que nos llega del Llobregat ha de pasar por una serie de pasos (decantación, lavado, filtrado con arenas y carbón activado, ozonización, cloración, etc.) debido a las pésimas condiciones en las que el río baja por los innumerables vertidos (industriales, agrícolas, urbanos, etc.) que se hacen de forma continuada a este frustrado aprendiz de río.

Estos grupos ecologistas aconsejan proscribir unos métodos que están amparados en toda la civilizada Europa, sin presentar alternativa alguna, esto es debido a que de momento no hay ninguna.

O mejor dicho, la alternativa que ellos proponen es utilizar el ozono en lugar del cloro, no siendo posible porque el ozono tiene solamente efecto momentáneo (en el momento que se produce) siendo su utilidad solamente destinada al aspecto organoléptico (para mejorar el sabor), pero es incapaz de poder llevar hasta los grifos de cada uno de los hogares de nuestros clientes un agua en buenas condiciones de salubridad.

Nos gustaría saber si estos grupos conocen el caso sucedido: No hace mucho tiempo en Alcalá de Henares, diversas personas perdieron la vida por "salmonelosis", causada por ingerir el agua sin el correcto tratamiento.

Creemos que no se puede hacer demagogia con temas tan serios, ellos saben que de momento no se puede dejar de clorar o hipoclorizar las aguas, especialmente cuando se distribuyen a través de la red de conducciones hasta el usuario, pues son muchos los kilómetros que han de circular bajo tierra y por desgracia siempre pueden encontrar alguna filtración de aguas sucias o fecales que las contagie en su largo recorrido. Últimamente Aguas de Barcelona ha iniciado un costoso plan para emplear la tecnología del ozono para añadirla, como antes indicábamos, al resto del tratamiento del agua, poco a poco se irá substituyendo el cloro por el hipoclorito, pero, amigos ecologistas, como decía el filosofo, "antes de intentar correr se ha de aprender a caminar" y caminar es lo que se está haciendo.

El Clorificador Enmascarado

Publicado en el Boletín Informativo de la Sección Sindical de CC.OO. de Aguas de Barcelona (Noviembre de 1997). 

REUNIDOS EN SABIÑÁNIGO LOS MUNICIPIOS CON FABRICAS DE CLORO

AUMENTA LA SEGURIDAD EN EL TRABAJO Y EN EL MEDIO AMBIENTE

El pasado 29 de Octubre, en el marco de unas jornadas organizadas por el Ayuntamiento de Sabiñánigo, fue presentado el acuerdo voluntario entre los Fabricantes de Cloro, el Ministerio de Medio Ambiente y las Consejerias de Medio Ambiente de cinco Comunidades Autónomas (Andalucía, Aragón, Cantabria, Cataluña y País Vasco) donde se hallan ubicadas estas instalaciones fabriles.

El acuerdo establece el cumplimiento por las empresas de la normativa medioambiental más allá de lo que exige la legislación vigente. Para ello los fabricantes se autoimpondrán límites de emisiones y vertidos más estrictos que los que actualmente recoge tanto la Unión Europea como el Convenio Oslo-París.

El cumplimiento de los compromisos adquiridos será verificado mediante un auditor externo a las empresas.

Estos compromisos representan un gran avance medioambiental, pues se refieren al conjunto de las emisiones al aire y al agua, lo que supone mantener un gran rigor en los métodos de trabajo, como por ejemplo la implantación de procesos de desmercurización de las distintas corrientes tanto de salida de efluentes como de producto (sosa cáustica e hidrógeno).

En la actualidad, los efluentes derivados del uso de la tecnología de mercurio, el procedimiento más utilizado en nuestro país, contienen ¾ partes menos de mercurio que hace 4 años (teniendo como punto de partida un nivel de emisiones ya muy bajo). Estas emisiones representan en España menos de 1% de las emisiones totales provenientes de la actividad humana y sus niveles no presentan riesgos para la salud de los trabajadores y habitantes próximos a los centros de producción, ni para el medio ambiente.

Octubre 1999

GREENPEACE SE RUBORIZA ANTE CANADÁ

Por ROGER BATE

Es oficial: Greenpeace no tiene ningún objetivo público. Un paraíso tan verde como Canadá acaba de minar profundamente la credibilidad y los esfuerzos para recaudar fondos del grupo medioambientalista instalado en Holanda, al rechazar el estatus de organización benéfica que llevaba persiguiendo durante una década. Revenue Canadá, el brazo fiscal del gobierno, se ha negado a reconocer que la nueva Fundación Medioambiental Greenpeace sea benéfica, diciendo que sus actividades "no resultan de beneficio público" y que ejercer presión para cerrar industrias podría enviar a las personas "a la pobreza".

Al hacerlo, Revenue Canadá ha prestado un útil servicio. Su decisión ha lanzado una potente señal a los grupos verdes de presión del mundo, haciéndoles saber que sus impuestos y otras ventajas derivadas de su estatus de "organizaciones benéficas" merecen un nuevo análisis. Canadá es el primer país que reconoce de forma implícita a Greenpeace como la empresa multinacional de ansiedad de mayor éxito. La cuestión probablemente no llegue a los Estados Unidos, donde resulta comparativamente fácil registrarse como organización benéfica. Pero en el caso de Europa, donde el registro de organizaciones benéficas es a menudo similar al de Canadá, resulta poco probable que ningún país europeo tenga las agallas de seguir el ejemplo canadiense.

  • Sin ventajas discernibles

Greenpeace fue lanzada en Vancouver hace casi 30 años con una campaña antinuclear, "No hacer la ola." Se registró como organización benéfica en 1976. Desde entonces se ha convertido en una organización multinacional multimillonaria en dólares, dedicada a fomentar causas verdes en el mundo. Pero en 1.989 Greenpeace perdió su estatus canadiense de organización benéfica debido a que no se trataba en realidad de caridad - es decir, no ofrecía ninguna ventaja discernible al público. Como tal, Greenpeace ya no pudo exigir la exención fiscal de sus ingresos, y sus donantes se vieron obligados a no reclamar deducciones lo que tuvo como resultado que algunos donantes se pasaran a empresas benéficas reales que sí ofrecían ventajas fiscales.

La organización respondió creando la Fundación Benéfica Greenpeace de Canadá que en términos legales (que no en realidad funcionales) era diferente de Greenpeace. Sin embargo, según los informes de los tribunales hechos públicos en junio por John Duncan, el miembro reformista del Parlamento para la Columbia Británica, la división de organizaciones benéficas federales consideró que las actividades benéficas de la fundación "no habían cumplido con la ley" de organizaciones de beneficencia.

"Esta opinión fue el resultado de una auditoría que provocó serias dudas sobre el cumplimiento por parte de las organizaciones benéficas de la Ley del Impuesto sobre la Renta. La auditoría reveló que la organización benéfica no había dedicado todos sus recursos a actividades de caridad," comentó recientemente el Sr. Duncan en unas declaraciones públicas. De especial preocupación fueron las relaciones financieras entre Greenpeace Internacional y Greenpeace Canadá. Cientos de miles de dólares fueron transferidos entre ambas organizaciones, lo que podría violar las leyes canadienses sobre actividades benéficas. A los agentes también les preocupó que la caridad parecía un esfuerzo de Greenpeace por obtener fondos, lo que tampoco está permitido en Canadá.

Como consecuencia, la segunda empresa de Greenpeace perdió su estatus de organización benéfica en 1.995. El grupo apeló ante los tribunales, siendo rechazada la apelación en septiembre de 1.998. Pero para entonces ya había sido presentada una nueva empresa benéfica denominada Fundación Medioambiental Greenpeace, como una cabeza regenerada de la Hidra. Revenue Canadá consideró a la última organización benéfica "una manera conveniente de evitar las consecuencias" de sus anteriores organizaciones problemáticas y se negó a registrar el grupo. Greenpeace apeló contra la decisión pero el reto de los tribunales ha finalizado recientemente.

Revenue Canadá explica que se reconoce que preservar el medioambiente es una actividad benéfica pero que la Fundación Greenpeace no cumple los requisitos establecidos porque su objetivo declarado es la "concienciación pública." Según un representante de Revenue Canadá, eso plantea un problema porque "no tienen pruebas de que la distribución entre el público de un panfleto sobre, por ejemplo, la destrucción de bosques (a lo largo del Amazonas o la costa de la C.B. (Columbia Británica) o sobre los diversos contaminantes que emanan de las chimeneas tengan un impacto medible en el medioambiente."

Sin embargo, una opinión muy extendida defiende que la decisión contra Greenpeace tuvo más que ver con sus extensas presiones contra las exportaciones silvícolas de Canadá que el tema de "Concienciación pública" de Revenue Canadá.

Sin el estatus de organización benéfica, Greenpeace no puede ofrecer recibos fiscales a sus donantes. La Fundación Benéfica Greenpeace de Canadá ya está perdiendo dinero (más de 250.000 dólares en 1.996-97 y ligeramente menos el último año), y las donaciones que no estén exentas de impuestos serán más difíciles de conseguir en el futuro.

Greenpeace, sin embargo, no concedió gran importancia a la decisión canadiense. "No creo que Greenpeace se vaya a convertir en una organización benéfica, y parecemos ir bastante bien sin el estatus entidad benéfica," dijo Peter Tabuns, director ejecutivo canadiense de Greenpeace. El Sr. Tabuns puede mostrarse optimista sobre la decisión dado que los acuerdos financieros descritos por Revenue Canadá sugieren que las operaciones canadienses de Greenpeace se están financiando cada vez más a través de sus operaciones europeas, mucho más ricas. En el mundo, Greenpeace recoge dos terceras partes de su financiación de Alemania y Holanda y Canadá no aparece en el cuadro resumen de las donaciones a Greenpeace (aunque sí aparece en el cuadro de gastos de los últimos años). Por lo tanto, la decisión de Revenue Canadá no provocará grandes recortes en las arcas globales de Greenpeace.

A pesar de todo, los canadienses parecen menos inclinados en la actualidad a seguir las cruzadas de Greenpeace. En un esfuerzo por restringir el lucrativo negocio maderero de Canadá, los activistas colocaron una señal gigante de Home Depot, el gigante del hardware con base en los Estados Unidos, en una zona recientemente talada, que ellos reclamaban como antiguo bosque, al norte de Vancouver. El grupo entonces hizo pública una declaración en la que denunciaba a Home Depot como uno de los "principales agentes de la destrucción de los bosques antiguos aún existentes en el mundo." Esa retórica ya no parece atraer a los canadienses, dado que los donativos benéficos a Greenpeace cayeron en un 15% en 1.997, el último año en que se publicaron los resultados financieros. Además, muchos políticos que inicialmente dieron la bienvenida a los sentimientos medioambientalistas se han habituado a los alarmistas y han decidido no oponerse a la postura anti-Greenpeace del Partido Reformista.

Sin embargo, hay mucha diferencia entre Canadá y Europa. Las operaciones de Greenpeace en Europa son de mucho mayor envergadura y reciben la bendición de la mayoría de los gobiernos europeos de izquierdas. Greenpeace también ha organizado sus campañas de más éxito en Europa, donde los políticos odian las confrontaciones con grupos de presión e intentan calmarlos siempre que resulte posible. Las actitudes francesas se han suavizado desde 1.985, cuando su servicio secreto voló el barco de Greenpeace Rainbow Warrior en el Puerto de Auckland. Siendo justos diremos que los políticos europeos no reciben mucho apoyo del mundo empresarial, que se está poniendo cada vez más a la defensiva, o de los medios de comunicación, que sobreviven nutriéndose de historias de miedo.

 

  • Inalcanzable

Esa deferencia oficial - la suposición de que Greenpeace siempre se encuentra del lado de los ángeles - parece cada vez más y más inalcanzable. Las recientes campañas de Greenpeace contra la industria del plástico de PVC y las dioxinas de los pollos belgas dañaron al público al oscurecer las pruebas científicas y fomentar un pánico innecesario. De hecho, los alarmistas repercutieron contra el bien común y dañaron a los consumidores al aumentar de forma arbitraria los precios de los productores. Resultó difícil encontrar un reportaje que mencionara la concentración del supuesto contaminante - un detalle científico fundamental si las alegaciones de amenaza contra la salud humana tuvieran validez. De hecho, las dioxinas y otros compuestos organoclorados tal vez provoquen cáncer si se utilizan para alimentar a ratas de laboratorio en concentraciones masivas, pero no presentan efectos observables en seres humanos a los niveles reales hallados.

Tal vez debamos esperar a que las normativas medioambientales inspiradas en Greenpeace provoquen un desempleo y una intranquilidad aún mayores antes de que los políticos europeos sigan el ejemplo del gobierno canadiense. Las multinacionales medioambientalistas tales como Greenpeace deberían tener la libertad de seguir su agenda dentro de las sociedades democráticas - pero ha llegado el momento de que los gobiernos dejen de conceder a ese grupo de presión particular un tratamiento preferencial.

El Sr. Bate es el director de la unidad medioambiental del Instituto de Asuntos Económicos de Londres. Butterworth Heinemann acaba de publicar su último libro "Fearing Food: Risk Health and Environment" ("Miedo a la comida: el riesgo para la salud y el medioambiente").

LOS VERTIDOS CONTROLADOS SEGUROS PARA ELIMINAR EL PVC

Según un estudio realizado por expertos de tres Universidades de Alemania y Suecia y encargado por el Consejo Europeo de Fabricantes de Vinilo, el Consejo Europeo de Plastificantes, la Asociación Europea de Estabilizadores y la Asociación del Programa Medioambiental de productos Organoestánicos e Hidropolímeros, indica que "la presencia de PVC en vertederos públicos no constituye un riesgo significativo para el medio ambiente".

El proyecto, que ha tenido una duración de tres años, llega a la conclusión de que no debería rechazarse el vertido controlado como opción de gestión de residuos para la eliminación de estematerial.

La investigación reveló que el PVC es resistente a la descomposición ante las condiciones del vertedero. Aunque se puede producir una pérdida parcial de plastificantes y estabilizadores, los niveles de concentración en la solución de percolación no constituyen riesgo medioambiental. Los niveles de metal encontrados en la solución de percolación no sufren alteraciones por la presencia de PVC y las concentraciones de cloruro de vinilo en el gas del vertedero no proceden del policloruro de vinilo.

Noticia recibida: 15.octubre.1999

EL PVC COMO AISLANTE TERMICO

Leyes U.S.A. proporcionan créditos de hasta $ 2000 para mejorar las condiciones térmicas de los edificios

Según un estudio realizado por el US Department of Energy, en EE.UU. se pierden al año a través de las ventanas por encima de 20 mil millones de dólares en forma de energía desaprovechada, equivalente al 5% de la energía total consumida en ese país.

Según esos mismos estudios un hogar medio americano puede ahorrar anualmente, para calefacción y aire acondicionado, entre 600 y 900 dólares, (93.000 y 140.000 Esp.) para una vivienda de 150 m2 y 11 m2 de huecos exteriores de ventilación.

A la vista de estas cifras el Congreso ha decidido poner a votación una ley que permitirá ofrecer a los propietarios de viviendas créditos de hasta 2.000 dólares (310.000 Esp.) para mejorar el balance térmico de su vivienda, incluyendo la sustitución de ventanas por otras de mejores características térmicas.

COMENTARIO:

Mejor seria que algunas autoridades municipales, en lugar de dedicarse a dorar la píldora a Greenpeace aprobando mociones declarándose libres de PVC sin ningún tipo de fundamento científico, entendieran de una vez que de este material se puede sacar un enorme rendimiento que no solo se traduciría en bienestar para la población sino que mejoraría substancialmente la factura anual que el país paga por la energía que consume.

LOS JUGUETES BLANDOS DE PVC

Asistimos últimamente a una polémica sobre los juguetes fabricados con PVC plastificado, desatada por una Multinacional Ecologista y otros grupos próximos a sus dictámenes. Nuestra posición en este tema es bien clara: Si la fabricación de juguetes con PVC plastificado se realiza de acuerdo con las reglas del buen hacer y cumpliendo la normativa vigente no existe ningún riesgo para la salud infantil, tal como han confirmado los Ministros de Sanidad español e italiano. Si algunos juguetes -generalmente importados de países asiáticos- no cumpliesen las mencionadas normativas, nosotros seríamos los primeros en exigir que fueran retirados del mercado.

La afirmación anterior es la misma que para cualquier producto de uso cotidiano: vinos, medicamentos, sustancias nutritivas, que nos pueden producir un beneficio importante en dosis o cantidades normales, pero que si las sobrepasamos se pueden transformar en perjuicios.

INFORMACION SOBRE EL PVC

 Un plastificante es una substancia que, incorporada al plástico, incrementa su flexibilidad, manejabilidad y elasticidad, disminuyendo la dureza y rigidez. Los plastificantes de tipo ftalato son los que mejor se adaptan al PVC y son los que más se emplean a nivel industrial (un 70% del consumo total de plastificantes).

Durante 50 años este tipo de plastificantes se ha empleado principalmente en la industria de la celulosa, debido a que presentan excelentes propiedades, entre las que destacan su resistencia química a las disoluciones acuosas, (agua, saliva, sangre, etc... ). Esto hace que se use principalmente no sólo en productos como las mangueras, sino en productos que, por sus características, deben extremar la seguridad y la higiene, como son las bolsas y tubos de sangre, la alimentación intravenosa y, naturalmente, los juguetes.

Los plastificantes son productos esenciales y mayoritarios dentro del producto acabado, lo que ha originado que desde un principio su utilización haya sido vigilada y controlada. Por esta razón el DEHP (también conocido como DOP), el plastificante más utilizado, es clasificado por la Comisión Europea como substancia no cancerígena ni irritante (25 de Julio de 1990). Distintos organismos internacionales, basándose en los numerosos estudios existentes sobre el tema, han coincidido en señalar la inocuidad de este plastificante.

Hay que destacar también que no existe ningún estudio científico o médico que relacione los plastificantes con la aparición de enfermedades o disfunciones biológicas en el ser humano. Este hecho no se produce tan sólo entre usuarios de productos de PVC plastificado, sino que tampoco se ha encontrado en aquellos grupos que están más en contacto con los plastificantes, como trabajadores de fábricas de mangueras o juguetes, que por su actividad presentan un contacto directo con el plastificante puro y donde se puede realizar más fácilmente un seguimiento de la aparición de enfermedades.

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EL PVC: ¿POR QUÉ TANTA ACOMETIDA?

Si el PVC es vital para muchos sectores industriales y de la vida cotidiana, también parece serlo para Greenpeace. Desde principios de esta década, Greenpeace inició su campaña contra el PVC en general. Para ello, se centraba en un determinado aspecto o sector relacionado con el PVC, para, una vez demostrado que sus argumentos eran falsos, pasar a un nuevo aspecto. Se arremetía contra el PVC en sectores como la construcción, envase, etc. y, en la actualidad, contra el juguete, sector menos poderoso que los anteriores.

Greenpeace ha desarrollado esta campaña contra los juguetes, el pasado año, en vísperas de la campaña de Navidad, aunque los juguetes tan sólo representan el 0,7% del consumo total de PVC.

Si se repasa uno por uno los aspectos del PVC que más ha criticado Greenpeace, encontramos, en primer lugar, la presencia del monómero de cloruro de vinilo; esta presencia es inexistente debido a los actuales métodos de fabricación y al control riguroso que se realiza de las materias primas, exigidas por la ley desde los años 70.

Greenpeace también ha relacionado el PVC con la emisión de dioxinas. Por la importancia de este tema, se realizaron estudios en todo el mundo, sin que se haya llegado a la conclusión de que exista tal relación. En la actualidad, y aunque no existe ningún tipo de indicio o sospecha de peligrosidad, el objeto de su ataque es el uso de plastificante en juguetes.

Greenpeace, desde que inició su campaña contra el PVC, y en la actualidad contra los plastificantes, exhibe como éxitos medidas que se han tomado contra el uso de estos materiales. Si se observan con detenimiento, podemos ver que las restricciones de uso de estos materiales se han realizado voluntariamente por algunos fabricantes o distribuidores donde puede haber motivaciones comerciales (lo ecológico vende) o por autoridades de ámbito local, presionadas por la opinión pública (?); pero no se ha producido ninguna restricción al uso de materiales por parte de autoridades internacionales o competentes en la materia.

Es más Greenpeace silencia casos como el de la sentencia de la Justicia Alemana contraria a las afirmaciones de esta asociación, por involucrar el PVC con los fallecimientos en el incendio del aeropuerto de Düsseldorf (el PVC es ignífugo y no desprende monóxido de carbono) o cuando se demostró el apoyo que recibía por parte de fabricantes del material sustitutivo para las tarjetas de crédito (fabricadas en PVC) en su campaña de Inglaterra.

Greenpeace hace gala también de apoyarse en datos e informes científicos, aunque estos informes vienen siempre de sus propios equipos de investigación, por lo que no se pueden considerar imparciales. Por el contrario, la opinión de la mayoría de la comunidad científica coincide en señalar que la utilización de estos materiales no lleva consigo ningún tipo de riesgo para la salud.

Resulta sorprendente que este grupo de presión afirme que en tan sólo dos años de investigación ha conseguido descubrir todo tipo de riesgos en el uso de artículos de PVC, cuando en 50 años de utilización y análisis no se ha detectado ni un solo caso de problemas de salud relacionado con el uso de estos materiales.

Greenpeace propone, asimismo, la utilización de materiales alternativos. Respecto a esto, todos los materiales por definición son productos inertes. El PVC no es más ni menos ecológico que cualquier otro material. Su fabricación y transformación requieren poca energía.

Como alternativas, Greenpeace propone el uso de la madera y otros materiales. ¿Es más ecológico talar un árbol que fabricar algo a partir de sal y petróleo? ¿Cómo responderían los bosques ante la demanda de madera?. Greenpeace reconoce que la utilización de otros plásticos es aceptable ecológicamente. Aunque, paradójicamente, los que proponen son mas baratos -polietileno y polipropileno-, simplemente no se utilizan porque no es factible. Las alternativas al PVC son ecológicamente peores o, simplemente, no son posibles.

 

¿ANALISIS MANIPULADOS?

Un estudio llevado a cabo por la Agencia Danesa de Protección Medioambiental recomendó la retirada del mercado de tres anillos de morder, fabricados por la marca italiana "Chicco", al considerar que liberaban ftalatos.

Tras conocerse dicho estudio, la marca "Chicco" suspendió inmediatamente la distribución de sus aros, y encomendó una investigación al laboratorio independiente Biolab, para hacer pruebas sobre mordedores. Al mismo tiempo, el Departamento de Salud Italiano llevó a cabo su propio examen de estos aros infantiles.

Ambos estudios -el del laboratorio privado italiano y el del organismo público del mismo país- encontraron que la liberación de los ftalatos de los mordedores de "Chicco" estaban muy por debajo de los límites permitidos y que, por tanto, no suponían un riesgo para la salud.

Además, una investigación independiente llevada a cabo por la TNO, Instituto de Investigación de la Nutrición y la Alimentación en Holanda, reveló la existencia de algunas distorsiones en la metodología, que, en efecto, invalidaban las conclusiones del informe danés. TNO observó que dicho estudio, realizado a partir de un baño de saliva simulada, estaba basado en niveles de exposición irreales, tanto en lo que se refiere al número de horas como al ritmo de masticación. Así, el experimento presuponía que un niño podría emplear en chuparlo, como mucho a dos horas, es decir, un tercio del tiempo sobre el cual el informe de la Agencia Danesa de Protección Medioambiental basaba sus conclusiones. Además, el niño simulado en el modelo realizaba unos 220 movimientos de labios por minuto, lo que, como es evidente, parece una cantidad exagerada. El gesto de succión normal de la boca de un bebé es aproximadamente de 20 a 60 veces por minuto. El Instituto holandés concluyó que la cifra del estudio realizado por la Agencia Danesa sobre la migración de ftalatos superaba en más de 17 veces la realidad.

Por su parte, el Instituto Superior de Sanidad de Italia concluyó que todas las muestras sometidas al análisis desprenden ftalatos en una cantidad tal que no constituye un riesgo para la salud. Señaló que "los valores de cesión de ftalatos encontrados muestran que la absorción de estas sustancias a través de estos productos es muy inferior a los valores considerados aceptables por el Comité Científico para la Alimentación Humana de la UE".

CONCLUSIONES

La industria del juguete es especialmente sensible a los riesgos que en la salud o accidentes puedan originar sus productos, debido a que sus destinatarios son los niños. Por ello, un juguete debe cumplir toda una serie de normas (entre las que está en riguroso control y análisis de la posible toxicidad de los componentes) de forma obligatoria antes de estar en el mercado.

La utilización de PVC y plastificantes, con los datos que se tienen y tras una larga experiencia de 50 años, en los que se han realizado decenas de análisis, no hace suponer ningún riesgo para los niños ni para los adultos. Estas afirmaciones no las sustentan los fabricantes de PVC ni de juguetes, sino los más importantes organismos de Sanidad, Consumo y Medio Ambiente de los países de nuestro entorno, basados en múltiples estudios de carácter científico.

Los juguetes son uno de los productos que se regula por una normativa más rígida en temas relacionados con la seguridad del usuario. Esta normativa es discutida por grupos de trabajo implicados en el juguete:

Autoridades Sanitarias, Asociaciones de Consumidores, personal científico y técnico, fabricantes, etc. Es dentro de estos grupos donde se deben tomar las decisiones sobre la seguridad de los juguetes, decisiones que los fabricantes adoptan de inmediato. Greenpeace usurpa el papel de estos grupos sin ninguna base sólida ni comprensible.

El consumidor puede estar tranquilo en la compra y utilización de juguetes fabricados con PVC plastificado, puesto que son productos especialmente regulados y controlados, y no presentan el más mínimo riesgo de peligrosidad.

Greenpeace

No es una estrategia para crear confusión,
es pura información sobre "el mensajero", en este caso Greenpeace.

Greenpeace, como gran asociación ecologista, fue en sus inicios la responsable de la creciente toma de conciencia ciudadana sobre la problemática referente a la ecología y al respeto medioambiental. Cuando los tripulantes de aquel primer Rainbow Warrior, hundido por los servicios secretos franceses en Nueva Zelanda, acosaban sin tregua a los balleneros y a los cargueros con residuos nucleares, poniendo verdaderamente sus vidas en peligro, interponiéndose entre los arpones y sus presas o entre los bidones con residuos nucleares y la mar, el occidente industrializado empezó a tomar conciencia lentamente de lo importante de preservar el medio ambiente. Por aquellas fechas se obtuvieron resultados positivos con las respectivas moratorias, tanto en el terreno nuclear como en el de la captura de ballenas, moratorias que aún vigentes, han permitido que la población de ciertas especies de ballenas, al borde de la extinción hace unos años, se haya recuperado de manera esperanzadora y que la mar no fuera convertida en un cementerio de residuos nucleares.

Desde aquellos inicios, basados en unos principios éticos muy puros, Greenpeace ha iniciado sucesivas campañas carentes de legitimidad y de una base real científica, utilizando para ello la manipulación de datos, las verdades a medias y en muchas ocasiones la mentira premeditada a sabiendas que la desinformación general sobre los temas medioambientales era un buen caldo de cultivo para lanzar sus sonoras campañas y de esta manera "motivar" a la opinión pública.

En el pasado más reciente, a principios de 1995, durante la campaña efectuada contra la compañía petrolera Shell, por sus intenciones de hundir la plataforma "Brent Spar" en las profundidades del Mar del Norte, Greenpeace pensó haber obtenido una rotunda victoria sobre Shell. El llamamiento a boicotear las estaciones de servicio de esta marca comercial en varios países anglosajones, además de Alemania y los países escandinavos, fue apoyado por gran parte de los usuarios, hasta tal punto, que Shell el 20 de Junio de 1995 renunciaba a su intención de hundir en alta mar la plataforma fuera de servicio. El gran interrogante que se creaba a raíz de esta acción era muy claro para la mayor parte de la comunidad científica mundial, ¿por qué Greenpeace no había manifestado la menor reprobación cuando en los EE.UU ya se habían hundido alrededor de un centenar de plataformas petroleras, en las mismas condiciones que la Brent Spar?, ¿por que solo se boicoteó y se amenazó a Shell (de nacionalidad holandesa) cuando la Brent Spar llevaba también grandes anagramas de la marca Esso (de nacionalidad estadounidense), bien visibles en las mismas imágenes facilitadas por Greenpeace?.

Mientras la prensa internacional felicitaba a Greenpeace por haber forzado a la tercera multinacional del mundo a dar un paso atrás, en las páginas de The Economist se escribía con fecha 15 de Julio de 1995 : "El episodio de la Brent Spar ha demostrado otra vez las debilidades de Greenpeace en el ámbito de la argumentación científica" (../..) "La victoria de los verdes es una derrota para el medio ambiente, la cual amenaza con arruinar un poco mas todavía la reputación de Greenpeace entre los científicos, incluso entre sus mismos simpatizantes".

El 5 de Septiembre de 1995, Greenpeace Gran Bretaña, presentaba sus excusas a Shell en sonora rueda de prensa después de reconocer algunos "errores de análisis", que habían llevado a los ecologistas a multiplicar por cien las cantidades de hidrocarburos que contenía la plataforma.

Este reconocimiento de culpabilidad, lejos de ser espontáneo, venía provocado por la publicación de las conclusiones de la oficina de verificación noruega "Det Norsk Veritas", escogida por ambas partes para verificar todos los datos científicos aportados y actuar de mediación entre ambas.

Las conclusiones de la oficina noruega demostraban claramente los errores planteados por Greenpeace, reproduciendo además las explicaciones que Shell había intentado adelantar sin éxito, como que ciertos productos altamente tóxicos para la vida terrestre, como hidrocarburos, metales pesados o compuestos orgánicos complejos son beneficiosos y hasta necesarios para las bacterias del fondo marino, quienes los utilizan para activar las reacciones de su cadena alimentaria, procediendo posteriormente a su total eliminación de una manera natural. Así pues, según este dictamen corroborado posteriormente por eminentes científicos británicos, el hundimiento de la Brent Spar hubiera podido enriquecer la vida submarina.

La tergiversación informativa efectuada por Greenpeace durante el episodio de la Brent Spar, llevó a altos cargos de la BBC y de ITN (Canal 4 Noticias) a reconocer tajantemente "Greenpeace nos ha manipulado". La organización ecologista realizó en exclusiva las imágenes tomadas por sus equipos de grabación y posteriormente montadas, editadas y difundidas por el poderoso departamento de comunicación, con sede en Londres, imponiendo su estrategia de manipulación de medios sin escatimar recursos de ningún tipo.

Greenpeace, siguiendo con su tradición, lleva desde hace unos años una guerra abierta contra los productos clorados, principalmente contra el policloruro de vinilo, comúnmente denominado PVC. Acusando a éste, contra todos los estudios establecidos hasta el momento, de la mayor parte de problemas ecológicos y medioambientales a escala mundial.

El ecologismo radical de Greenpeace, a menudo rozando lo grotesco, pone en tela de juicio constantemente el papel a jugar por las asociaciones o grupos ecologistas de talante más moderado y que basan sus campañas sobre resultados de estudios serios. Los grupos ecologistas son y seguirán siendo necesarios mientras actúen como organismos de control o de conciencia pública, para que tanto empresas como gobiernos sean conscientes de las consecuencias de sus actos, bien sean estos por acciones o bien por omisiones. Pero siempre se deben aportar argumentos científicos válidos y tangibles, principio que desgraciadamente Greenpeace no cumple.

La oposición sistemática al Cloro y a sus derivados no hace más que poner en evidencia la ignorancia y la falta de seriedad en la argumentación de este mitificado grupo ecologista.

El Cloro es de los elementos mas abundantes en la naturaleza, ya que encontramos mayor concentración de Cloro -0.19%- que de Carbono -0.08%- en la corteza terrestre. El 60% de la sal contenida en el agua de los océanos es Cloro y el 40% restante Sodio. Gracias a ello, en tierra firme, encontramos Cloro por todas partes, pequeñas cantidades de Ácido Clorhídrico se oxidan formando Cloro elemental y viajan por el aire hasta precipitarse en el suelo.

Cabe decir también, que la vida terrestre necesita de la sal (en consecuencia de Cloro) para sobrevivir, si bien es cierto que demasiada cantidad de sal es un veneno mortal, su insuficiencia también lo es. Nuestra sangre contiene sal, nuestro estómago utiliza Acido Clorhídrico, derivado de la sal, para realizar la digestión de los alimentos y cuando sufrimos un proceso infeccioso, los glóbulos blancos producen un potente agente clorante y oxidante -Hipoclorito- para hacerle frente.

En la Naturaleza se encuentran alrededor de 2.400 compuestos orgánicos clorados naturales, que según los postulados verdes deberían eliminarse de la tierra, cierto es por otra parte que las cantidades son a menudo bastante elevadas, por ejemplo en la descomposición de la madera por hongos y mohos se produce de forma natural una gran cantidad de residuos clorados, principalmente los denominados clorofenoles, que provoca en los suelos de los bosques un nivel de "contaminación" por substancias cloradas siete veces mayor que la permitida por ley en los Países Bajos.

En la Europa actual, el sector químico industrial productor de PVC, gracias a la intervención de numerosos grupos ecologistas, es una de las menos contaminantes. La concienciación forzosa por parte de las Multinacionales del sector químico, consecuencia directa de las presiones y de las campañas ejercidas por numerosos grupos ecologistas, incluido Greenpeace, han llevado a tal cantidad de estudios sobre impacto ambiental y sobre riesgos reales de contaminación, que en la actualidad el PVC es uno de los productos mejor conocidos en cuanto a riesgos para la vida. Punto que contrasta curiosamente con el desconocimiento casi total del impacto potencial de los materiales alternativos presentados por Greenpeace, como el PET (Polietileno Eleftalato), de este solo sabemos hasta el momento, que en algunos casos se produce un hongo denominado "Aureobasidium pullulans", hasta la fecha imposible de eliminar y que trae de cabeza a los responsables de varias empresas embotelladoras de refrescos en Alemania, entre ellas la misma Coca-cola, habiendo ya afectado a un tercio de las plantas embotelladoras de PET en Alemania.

Tanto el TNO (Instituto Holandés de Investigación de Plásticos) como el Instituto Tecnológico Danés, concluyen unánimemente en cuanto al impacto medioambiental del PVC durante su fabricación, uso y deposición, bien sea ésta en proceso de reciclado o bien en combustión en una central térmica, que no existe ningún problema adicional relacionado con este producto.

Pero Greenpeace sigue asegurando que el PVC produce cáncer. El PVC comercializado hoy en día, no es ni puede ser cancerígeno por su inercia química. Sí es cierto, por otra parte, que para la fabricación de PVC se usa el "monómero cloruro de vinilo" (VCM) como materia prima y en 1974 se descubrió que este producto podía causar una modalidad de cáncer, debido a ello, tanto industriales productores como científicos independientes, establecieron medidas y grados máximos de exposición, que fueran sobradamente seguros para los trabajadores de las plantas de elaboración. Gracias a estos estudios se puede determinar que en la actualidad el VCM residual en productos de PVC está muy por debajo de las normas de seguridad internacionales.

Si medimos las emisiones al aire de VCM residual en una fábrica de PVC europea, observaremos que esta desprende menos de 0.1 Kg. de este monómero por tonelada de producto elaborado. Una fábrica normal de PVC, que produzca 150.000 Toneladas/año emite como tope 1.7 Kg. de VCM por hora, en un grado de disolución que está muy por debajo de los límites de seguridad establecidos.

A nivel comparativo, un motor Diessel de camión, emite alrededor de 4 Kg. de hollín por Tm. de combustible. Un camión totalmente cargado utiliza unos 33 Kg. de combustible/h. y libera 130 gr. de hollín. Por lo que podemos afirmar, si tenemos en cuenta que las cantidades máximas permitidas de estas dos substancias son 0.1 mg/m3 en el caso del hollín y 8 mg/m3 en el caso del VCM, las emisiones de un camión son seis veces más peligrosas que las de una fábrica de PVC.

Greenpeace postula, en todas sus tesis, que la producción de PVC es la culpable indiscutible del vertido de dioxinas al aire, dioxinas que según sostiene este grupo ecologista son altamente cancerígenas. De las 210 dioxinas/furanos policlorados diferentes, denominados congéneres, conocidas hasta el momento, solo 17 son susceptibles de serlo y solo 1, la 2,3,7,8 TCDD conocida también como la "dioxina de Seveso", ha demostrado una elevada toxicidad en concentraciones elevadas. Curiosamente no se detecta la presencia de esta dioxina a lo largo de todo el ciclo de vida del PVC. Aparece tan solo en algunos pesticidas y herbicidas industriales, una vez más el ecologismo radical de Greenpeace no dice la verdad.

Conviene reseñar que las dioxinas se producen en cualquier proceso de combustión, haya PVC o no. Según estudios recientes realizados en Holanda, la cantidad de dioxinas liberadas al medio ambiente por una fábrica capaz de producir 100.000 toneladas de Cloro y de PVC al año, es tan baja como la que un buque de Greenpeace libera durante un año de trabajo. La liberación de otros tóxicos es inferior a la que desprende en forma de hollín un motor diessel en el mismo espacio de tiempo.

La combustión de una tonelada de PVC libera 4 microgramos de dioxinas, cantidad similar a la producida por la combustión de una tonelada de madera e inferior a la generada en un motor Diesel tras consumir una tonelada de gasoil (6 microgramos).

El problema de las dioxinas que tanto preocupa a Greenpeace, poco o nada tiene que ver con los productos clorados, ni tan solo con los productos propuestos como alternativos, PET, etc. De acuerdo con la UN-ECE en su Protocolo sobre Substancias POP'S anexo F, las principales emisiones de dioxinas son debidas, en su mayor parte, por la incineración de residuos solidos urbanos (RSU) y de residuos hospitalarios en hornos de bajo nivel tecnológico, asimismo se producen en los procesos metalúrgicos y en general en todos los procesos de combustión, así como en la fabricación de algunos pesticidas.

La emanación de dioxinas en ningún caso guarda relación con los componentes químicos de los productos en combustión. Para obviar la formación colateral de dioxinas en los procesos de incineración de residuos urbanos, fuente principal de emisión de estos productos, debe observarse la denominada regla de las tres T, consistente en alcanzar una temperatura de combustión alrededor de los 850 grados centígrados (las dioxinas solo se forman entre 250 y 450 grados centígrados), los gases de combustión deben residir un tiempo mínimo de 2 segundos a esta temperatura y durante el proceso de combustión debe de generarse una turbulencia en exceso de oxígeno para asegurar una perfecta y total combustión. Siguiendo esta regla se obtiene una reducción de más del 80 % en la emisión de dioxinas.

En referencia a los metales pesados que sirven de aditivos al PVC, susceptibles de ser tóxicos, tales como cadmio o plomo, debemos decir que ninguno de ellos se utiliza en la fabricación de PVC destinado a estar en contacto con productos alimenticios, el plomo solo se utiliza en una pequeña proporción en elementos de larga duración tales como ventanas, tuberías y otros elementos para la construcción. Esta pequeña cantidad de plomo, de acuerdo con la EPA, no presenta ningún riesgo para el hombre ni para el medio ambiente. En referencia al Cadmio, este elemento no se emplea en las formulaciones españolas de PVC.

Sobre los plastificantes, algunos estudios han mostrado que, cantidades extremadamente altas de "dioctilftalato" (DOP) y de "dioctiladipato" (DOA), usados en pequeñas cantidades en la fabricación de PVC, pueden causar tumores en ratas. Sin embargo, estudios posteriores demostraron que a los niveles en los que está presente en el PVC, no presenta ningún tipo de problema para el hombre.

En Julio de 1990 la Comisión Europea declaró que el DOP no es sustancia cancerígena ni irritante. Asimismo el ECPI (European Council for Plasticisers and Intermediates) demuestra, mediante ensayos realizados con DOP tanto "in vitro" como "en vivo", que el producto no tiene efectos endocrinos ni carcinogénicos.

Precisamente por su inocuidad, es empleado comúnmente en sectores que requieren un alto grado de pureza y calidad como es el sector sanitario, donde sus aplicaciones tienen una gran acogida, desde servir de envase para plasma o sangre, a guantes quirúrgicos. Conviene saber que tanto el DOP como el DOA, se encuentra en niveles muy superiores en el PET, propuesto como producto alternativo por los ecologistas radicales, niveles por otra parte que teóricamente no presentan ningún problema para la salud humana.

Como norma básica de comportamiento de los grupos ecologistas radicales, es habitual la omisión de comparativas claras para evitar el pánico en la población, como cuando aseguran que las dioxinas son altamente tóxicas, afirmación que nadie discute, pero se les olvida hablar de las Aflatoxinas, substancias altamente tóxicas (diez veces más tóxicas que la TCDD de Seveso) y carcinogénicas, que nos son mucho mas próximas dado que son producidas por el moho común en el pan.

Greenpeace International elaboró un informe titulado "El Cloro Mata" en el que sostenían la muerte de 227 personas como consecuencia directa de la fabricación, transporte y utilización del cloro. Si bien esta cifra es cierta, corresponde al total de victimas durante los últimos 100 años en todo el mundo, pero debemos tener en cuenta que desde el año 1953 no ha habido ningún muerto relacionado con el transporte de Cloro, sea este por carretera o por ferrocarril y tampoco en las operaciones de carga y descarga de cisternas. Pero para Greenpeace, es razón suficiente para detener toda la producción de cloro y productos clorados con la pérdida de empleo que ello significa.

Si comparamos estas cifras con las que se derivan de la fabricación y utilización de los derivados del petróleo, solo en dos accidentes ya hubo más víctimas. Una explosión en la plataforma Piper Alpha, en el mar del Norte, mató a 150 trabajadores, un accidente de tráfico, seguido de la explosión de una cisterna llena de propileno, que es la materia base para la fabricación de PoliPropileno (PP), mató a 216 personas que estaban en el camping "Los Alfaques".

Pero para Greenpeace, ¿no existe ninguna razón para solicitar el cese de las prospecciones petrolíferas o la prohibición de los plásticos que no contienen cloro?.

La última medida tomada por Greenpeace, contra el uso de PVC, consiste en facilitar un modelo de moción para declarar un municipio "libre de PVC".

Esta medida ha sido aceptada y aprobada por diversos municipios del Estado español, como Carmona (Sevilla), Coca (Segovia) y en Catalunya aprobada en los municipios de Cornellá de LLobregat, Montcada i Rexac así como por el parlamento de les "Illes Balears", y más recientemente, por el ayuntamiento de Barcelona y por el Parlament de Catalunya a propuesta del grupo político de Iniciativa per Catalunya-Els Verds. Todas estas mociones, al tratarse de copias literales de lo propuesto por Greenpeace, incurren en gran cantidad de falsedades de las que ya se ha hablado, (Dioxinas, cáncer, etc) y además todas ellas se refieren al incendio del aeropuerto de Düseldorf, el 22.04.96, como ejemplo del peligro potencial del PVC. En este suceso hubo un gran número de víctimas mortales, según las mociones y según también los postulados de Greenpeace por el ácido clorhídrico desprendido de la combustión del PVC.

Esta grave afirmación pone en evidencia el desconocimiento total, por parte de algunas administraciones públicas y de los grupos políticos que las forman, de la normativa industrial española, donde el PVC según la Norma UNE-23.727 está clasificado como material M-1, es decir MATERIAL NO INFLAMABLE.

Por otra parte, el afirmar que la combustión del PVC fue la causante de la grave catástrofe, demuestra la desinformación manifiesta de estos grupos después que el Gobierno alemán hiciera público el informe sobre los hechos acaecidos en Düseldorf y descartara totalmente el PVC como causante de la propagación del fuego y de las consecuencias tóxicas, ya que en las autopsias realizadas a las víctimas fueron encontradas grandes cantidades de CO (monóxido de carbono) y no de HCl (ácido clorhídrico) como sostienen los postulados de Greenpeace. Según el informe del gobierno alemán, las grandes concentraciones de CO (Monóxido de Carbono), fueron producto de la combustión del Poliestireno y el Polipropileno (plásticos derivados del petróleo), que se utilizaron como recubrimientos y aislantes en el falso techo, en ningún caso por la combustión del PVC que sirve de recubrimiento a los cables eléctricos tal y como Greenpeace sostiene.

El modelo de moción propuesto por Greenpeace ha contado con un medio de difusión extraordinario, ya que con fecha 03 de Julio de 1996 el Grupo Político de IC-Els Verds en la Diputació de Barcelona, por mediación de su asesora Elsa Blasco i Riera, hacía llegar a todos los grupos municipales de la província el mencionado documento de propuesta de moción para que fuera discutido en los plenarios municipales. La difusión por parte del grupo de IC-Els Verds de este documento, que además de todo lo señalado sostiene que el reciclage de PVC es inviable económicamente, contrasta severamente con la iniciativa de la "Entitat Metropolitana de Serveis Hidraulics i Tractament de Residus" que, mediante la empresa "Selectives Metropolitanes", recoge diariamente para su posterior reciclado subproductos plásticos de toda la Area Metropolitana de Barcelona, contabilizándose durante el primer semestre de 1996 995.23 Tn de materiales expedidos a los recicladores, entre los que se contaba el PVC.

Curiosamente, a pesar de la gran dificultad de reciclado de productos de PVC, según dicen algunos ecologistas y "afines", a 31 del 12 de 1996 en el listado de "Recicladores y recuperadores de materiales plásticos en España", en territorio español existían 11 plantas recicladoras de PET frente a las 22 de reciclado de PVC, haciendo constar también que solo existe 1 dedicada exclusivamente al reciclado de PET frente a las 7 que se dedican exclusivamente al reciclado de PVC.

Reciclar en medida de lo posible, el máximo de productos, requiere de antemano un proceso de educación ciudadana. Casi todos los productos presentados como desechables pueden ser reciclados y por supuesto esto contribuye a un considerable ahorro tanto energético como de recursos naturales. El facilitar infraestructuras de recogida selectiva corresponde a las administraciones, tanto locales como autonómicas, como en su caso estatales y a los ciudadanos nos corresponde el deber de contribuir separando los residuos que generamos para un posterior reciclado.

La maldad de la ignorancia

En la naturaleza, existen una gran variedad de plantas que se utilizan para tratamientos curativos desde hace siglos, es aquello del saber que pasa de padres a hijos y pertenece a la cultura de los pueblos. También es cieno, que algunas de ellas, haciendo un uso incorrecto puede producir una fuerte intoxicación llegando inclusive a la muerte en ciertos casos. Para muestra un botón: el Acebo (Ilex aquifolium), el Bele&ntilte;o Negro (Hyoscyamus niger), la Belladona (Atropa belladonna), la Cicuta (Conium maculatum) y el Muérdago (Viscum album), etc.

En la sociedad actual existe una serie de personas, perteneciente a grupos ecologistas radicales, que si utilizasen algunas de las plantas antes mencionadas de la misma forma que hacen aseveraciones, alguna que otra vez hubiesen puesto en peligro su vida o quizás la de un familiar o amigo.

Los juicios que emiten, en aras a una protección medioambiental y debido a su ignorancia, pueden llegar a producir alarma social injustificada de una forma totalmente irresponsable.

Estas personas son propensas a difundir cuestiones de gran trascendencia, en muchos casos, sin fundamento científico, ni pruebas que lo avalen. Algo así como... "En casa también contaminamos la naturaleza, ¡evítalo!. El extendido uso en el hogar de materiales plásticos como el PVC pone en peligro el medio ambiente".

Por favor no seamos simplistas, la utilización del PVC no produce ninguna alteración al medio.

Me gustaría recordarles cuales son las situaciones que pueden producir contaminación': incineraciones hospitalarias, de residuos sólidos urbanos o tóxicos y peligrosos (excepto las de nueva planta, con tecnología punta); los vehículos motorizados, la combustión de madera y el humo producido al fumar; los incendios forestales (ejemplo: los provocados de forma natural por los rayos); los volcanes; etc. Otras fuentes contaminantes son la industria metalúrgica, principalmente durante el proceso de fundición o en las operaciones de recuperación de chatarra, así como la industria química, en algunos procesos de fabricación.

Esta contaminación tiene un nombre "Emisión de Dioxinas".

Las dioxinas no se fabrican expresamente ni como producto ni como ingrediente comercial, sino que se trata de subproductos creados de forma involuntaria como resultado de una combustión incompleta.

Los movimientos ecologistas radicales toman actitudes totalmente fundamentalistas a este respecto, lo que hace que pierdan el norte y en algunos casos el prestigio.

Es lamentable que algún político ambicioso se monte a este carro, del cual ignora quien lo tira, dando crédito a algo de lo que no ha oído hablar nunca y apoye alguna moción porque es la moda coyuntura, pensando que será la panacea del voto futuro.

Las dioxinas pueden y deben controlarse al máximo. En la industria, en la incineración de residuos, en el uso cotidiano de aquello que nos parece normal como los vehículos y la calefacción, todos hemos de poner algo de nuestra parte. Pero por favor, no prohibamos, si eduquemos y reciclemos. Pensemos que la defensa del medio ambiente no es exclusiva de nadie... es la obligación de todos.

Bueno será releer unos párrafos del "Llamamiento de Heidelberg", documento firmado por más de 200 científicos, encabezados por más de 50 premios Nobel con ocasión de la Conferencia de la Tierra en la Cumbre de Río, que así dicen...

"... Deseamos aportar nuestra contribución total a la preservación de nuestra herencia común, la Tierra. No obstante, en los albores del siglo XXI, nos preocupa sobremanera la emergencia de una ideología irracional que se opone al progreso científico e industrial y obstaculiza el desarrollo económico y social.

... Los peores males que amenazan nuestra Tierra son la ignorancia y la opresión, y no la ciencia, la tecnología y la industria, que perfectamente controladas, son instrumentos indispensables para que la Humanidad pueda vencer, por sí y para sí misma, los principales problemas que la aquejan, es decir, la superpoblación, el hambre y las enfermedades..."

El peligro del desconocimiento

En estos últimos tiempos está apareciendo en algunos medios de comunicación notas difundidas por grupos ecologistas radicales, haciendo aseveraciones tendenciosas y carentes de rigor científíco sobre el Cloro y algunos de sus productos derivados, lo cual nos da pié a contestar públicamente intentando finalice tal manipulación.

1º. El cloro y sus derivados han proporcionado valiosísimos servicios a la sociedad, permitiendo erradicar epidemias endémicas, verdaderos azotes de la humanidad, tales como paludismo, malaria y cólera. Aún hoy en día, una inmensa mayoría de las aguas potables se tratan con cloro o sus derivados.

Esta aportación a la salud pública, quizá sea superior a la de cualquier otro producto en la historia de la humanidad.

2º. El plástico llamado PVC es un material reciclable al 100%. Su utilización no produce absolutamente ninguna afectación a las personas, por ejemplo: desde hace muchos años es ampliamente utilizado en las bolsas de sangre, plasma, etc., permitiendo prolongar su conservación en un 30%. Para su destrucción debe efectuarse mediante una gestión integrada de los residuos urbanos e industriales, pasando tal "selección" al reciclaje.

Debemos ser celosos con las informaciones de los 'integristas' y los 'gurus, de la ecología, pues hasta hay alguna minoría de políticos que los escuchan sin contrastar absolutamente nada. Esto si que es un verdadero peligro.

El error del asceta

¿Porqué hay personas que intentan, por todos los medios, confundir a la Sociedad?

Últimamente da la sensación que si hay algo perverso en esta vida, esto sea el PVC.

En el mundo actual se detecta que hay unos 800 millones de personas que pasan hambre. La desertización avanza de forma alarmante en algunas zonas del planeta. Los noticiarios televisados denuncian la situación existente en África, particularmente, en la zona de los Grandes Lagos. Hay otros lugares en el planeta que están volcados ineludiblemente a situaciones conflictivas.

Junto a estas tragedias, aparecen los grupos ecologistas radicales repitiendo, sin cesar, palabras que algún asceta pronunció un día"... el consumo de alimentos envasados en cloruro de polivinilo, el PVC, es un riesgo para la salud de los humanos", añadiendo lo que representa para ellos los residuos sólidos urbanos y de coletilla un sinfín de improperios.

Lo básico sería que se pusiesen al día técnicamente e investigasen antes de pronunciarse.

En vez de promover el reciclaje del PVC existente en los residuos, ellos prefieren impulsar la prohibición del mismo.

El problema principal de los grupos ecologistas radicales, es su militancia fundamentalista, obedeciendo ciegamente al asceta de turno. Con ello corremos el riesgo de retroceder hasta el siglo XV.

La Sociedad Civil perteneciente a los países industrializados, poco podrá ayudar a los mas deprimidos si nuestro objetivo fuese el de regresar a la Edad Media, con la densidad demográfica actual.

 

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