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¿CIUDAD
DESCLORIFICADA?
Hace unos días recibimos en nuestra sección sindical a Josep
Rocher Téllez, presidente de los "Amigos del Cloro" (AMICLOR).
Sin optar por ninguna posición radical hemos de asegurar como mínimo
que lo que nos explicó nos dejó muy preocupados.
El tema está relacionado con la ecología, esencialmente en lo que
hace mención al PVC, a la utilización del cloro en general y en particular
con el tratamiento del agua.
A través de la documentación que nos cedió el amigo Rocher nos enteramos
de que un grupo ecologista (que hace coalición con un partido importante
del panorama político catalán), sacó una medida de gobierno en nombre
del Ayuntamiento de Barcelona declarando a la ciudad libre de productos
clorados con todo lo que esto puede representar.
No está actualmente en nuestro ánimo el debatir sobre la bondad o
no del PVC, pero sí que nos querríamos centrar en lo que significa
"endemoniar" el cloro y sus derivados. Esto, que sobre el
papel puede resultar muy romántico, además de representar una gran
carga propagandística en favor de grupos como Greenpeace y similares,
queda fuera de juego empleando solo el dossier cedido por AMICLOR
juntamente con una dosis normal de razonamiento. Por eso mismo hemos
de rechazar tanto la petición hecha a las instituciones como su posterior
aprobación.
Desde la perspectiva de una empresa de servicios como la nuestra,
que esencialmente se dedica a la captación, tratamiento y distribución
de agua a grandes y pequeños municipios y a una gran ciudad como es
Barcelona hemos de declarar que lo vemos como una gran memez. Desde
hace tiempo que Aguas de Barcelona sabedora del problema que
podría significar una remota pero no imposible fuga de cloro, está
haciendo pruebas para ir substituyéndolo por hipoclorito (vulgarmente
conocido como lejía) y según parece no se tardará mucho en iniciarse
un comedido cambio en el proceso. Esto es razonable, lo que ya no
nos parece tan razonable, por parte de estos grupos ecologistas es
que además estén proponiendo eliminar los derivados del cloro, pues
esto supondría tener que renunciar también al tratamiento de las aguas
con hipoclorito, ¿entonces con qué se ha de hacer?.
Como todos sabéis el agua que nos llega del Llobregat ha de pasar
por una serie de pasos (decantación, lavado, filtrado con arenas y
carbón activado, ozonización, cloración, etc.) debido a las pésimas
condiciones en las que el río baja por los innumerables vertidos (industriales,
agrícolas, urbanos, etc.) que se hacen de forma continuada a este
frustrado aprendiz de río.
Estos grupos ecologistas aconsejan proscribir unos métodos que están
amparados en toda la civilizada Europa, sin presentar alternativa
alguna, esto es debido a que de momento no hay ninguna.
O mejor dicho, la alternativa que ellos proponen es utilizar el ozono
en lugar del cloro, no siendo posible porque el ozono tiene solamente
efecto momentáneo (en el momento que se produce) siendo su utilidad
solamente destinada al aspecto organoléptico (para mejorar el sabor),
pero es incapaz de poder llevar hasta los grifos de cada uno de los
hogares de nuestros clientes un agua en buenas condiciones de salubridad.
Nos gustaría saber si estos grupos conocen el caso sucedido: No hace
mucho tiempo en Alcalá de Henares, diversas personas perdieron la
vida por "salmonelosis", causada por ingerir el agua sin
el correcto tratamiento.
Creemos que no se puede hacer demagogia con temas tan serios, ellos
saben que de momento no se puede dejar de clorar o hipoclorizar las
aguas, especialmente cuando se distribuyen a través de la red de conducciones
hasta el usuario, pues son muchos los kilómetros que han de circular
bajo tierra y por desgracia siempre pueden encontrar alguna filtración
de aguas sucias o fecales que las contagie en su largo recorrido.
Últimamente Aguas de Barcelona ha iniciado un costoso
plan para emplear la tecnología del ozono para añadirla, como antes
indicábamos, al resto del tratamiento del agua, poco a poco se irá
substituyendo el cloro por el hipoclorito, pero, amigos ecologistas,
como decía el filosofo, "antes de intentar correr se ha de
aprender a caminar" y caminar es lo que se está haciendo.
El Clorificador Enmascarado
Publicado en el Boletín Informativo de la Sección Sindical de CC.OO.
de Aguas de Barcelona (Noviembre de 1997).
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GREENPEACE SE RUBORIZA ANTE CANADÁ

Por
ROGER BATE
Es oficial: Greenpeace no tiene ningún objetivo público. Un paraíso
tan verde como Canadá acaba de minar profundamente la credibilidad
y los esfuerzos para recaudar fondos del grupo medioambientalista
instalado en Holanda, al rechazar el estatus de organización benéfica
que llevaba persiguiendo durante una década. Revenue Canadá, el brazo
fiscal del gobierno, se ha negado a reconocer que la nueva Fundación
Medioambiental Greenpeace sea benéfica, diciendo que sus actividades
"no resultan de beneficio público" y que ejercer presión
para cerrar industrias podría enviar a las personas "a la pobreza".
Al hacerlo, Revenue Canadá ha prestado un útil servicio. Su decisión
ha lanzado una potente señal a los grupos verdes de presión del mundo,
haciéndoles saber que sus impuestos y otras ventajas derivadas de
su estatus de "organizaciones benéficas" merecen un nuevo
análisis. Canadá es el primer país que reconoce de forma implícita
a Greenpeace como la empresa multinacional de ansiedad de mayor éxito.
La cuestión probablemente no llegue a los Estados Unidos, donde resulta
comparativamente fácil registrarse como organización benéfica. Pero
en el caso de Europa, donde el registro de organizaciones benéficas
es a menudo similar al de Canadá, resulta poco probable que ningún
país europeo tenga las agallas de seguir el ejemplo canadiense.
- Sin ventajas discernibles
Greenpeace fue lanzada en Vancouver hace casi 30 años con una campaña
antinuclear, "No hacer la ola." Se registró como organización
benéfica en 1976. Desde entonces se ha convertido en una organización
multinacional multimillonaria en dólares, dedicada a fomentar causas
verdes en el mundo. Pero en 1.989 Greenpeace perdió su estatus canadiense
de organización benéfica debido a que no se trataba en realidad de
caridad - es decir, no ofrecía ninguna ventaja discernible al público.
Como tal, Greenpeace ya no pudo exigir la exención fiscal de sus ingresos,
y sus donantes se vieron obligados a no reclamar deducciones lo que
tuvo como resultado que algunos donantes se pasaran a empresas benéficas
reales que sí ofrecían ventajas fiscales.
La organización respondió creando la Fundación
Benéfica Greenpeace de Canadá que en términos legales (que no en realidad
funcionales) era diferente de Greenpeace. Sin embargo, según los informes
de los tribunales hechos públicos en junio por John Duncan, el miembro
reformista del Parlamento para la Columbia Británica, la división
de organizaciones benéficas federales consideró que las actividades
benéficas de la fundación "no habían cumplido con la ley"
de organizaciones de beneficencia.
"Esta opinión fue el resultado de una
auditoría que provocó serias dudas sobre el cumplimiento por parte
de las organizaciones benéficas de la Ley del Impuesto sobre la Renta.
La auditoría reveló que la organización benéfica no había dedicado
todos sus recursos a actividades de caridad," comentó recientemente
el Sr. Duncan en unas declaraciones públicas. De especial preocupación
fueron las relaciones financieras entre Greenpeace Internacional y
Greenpeace Canadá. Cientos de miles de dólares fueron transferidos
entre ambas organizaciones, lo que podría violar las leyes canadienses
sobre actividades benéficas. A los agentes también les preocupó que
la caridad parecía un esfuerzo de Greenpeace por obtener fondos, lo
que tampoco está permitido en Canadá.
Como consecuencia, la segunda empresa de
Greenpeace perdió su estatus de organización benéfica en 1.995. El
grupo apeló ante los tribunales, siendo rechazada la apelación en
septiembre de 1.998. Pero para entonces ya había sido presentada una
nueva empresa benéfica denominada Fundación Medioambiental Greenpeace,
como una cabeza regenerada de la Hidra. Revenue Canadá consideró a
la última organización benéfica "una manera conveniente de evitar
las consecuencias" de sus anteriores organizaciones problemáticas
y se negó a registrar el grupo. Greenpeace apeló contra la decisión
pero el reto de los tribunales ha finalizado recientemente.
Revenue Canadá explica que se reconoce que
preservar el medioambiente es una actividad benéfica pero que la Fundación
Greenpeace no cumple los requisitos establecidos porque su objetivo
declarado es la "concienciación pública." Según un representante
de Revenue Canadá, eso plantea un problema porque "no tienen
pruebas de que la distribución entre el público de un panfleto sobre,
por ejemplo, la destrucción de bosques (a lo largo del Amazonas o
la costa de la C.B. (Columbia Británica) o sobre los diversos contaminantes
que emanan de las chimeneas tengan un impacto medible en el medioambiente."
Sin embargo, una opinión muy extendida defiende
que la decisión contra Greenpeace tuvo más que ver con sus extensas
presiones contra las exportaciones silvícolas de Canadá que el tema
de "Concienciación pública" de Revenue Canadá.
Sin el estatus de organización benéfica,
Greenpeace no puede ofrecer recibos fiscales a sus donantes. La Fundación
Benéfica Greenpeace de Canadá ya está perdiendo dinero (más de 250.000
dólares en 1.996-97 y ligeramente menos el último año), y las donaciones
que no estén exentas de impuestos serán más difíciles de conseguir
en el futuro.
Greenpeace, sin embargo, no concedió gran
importancia a la decisión canadiense. "No creo que Greenpeace
se vaya a convertir en una organización benéfica, y parecemos ir bastante
bien sin el estatus entidad benéfica," dijo Peter Tabuns, director
ejecutivo canadiense de Greenpeace. El Sr. Tabuns puede mostrarse
optimista sobre la decisión dado que los acuerdos financieros descritos
por Revenue Canadá sugieren que las operaciones canadienses de Greenpeace
se están financiando cada vez más a través de sus operaciones europeas,
mucho más ricas. En el mundo, Greenpeace recoge dos terceras partes
de su financiación de Alemania y Holanda y Canadá no aparece en el
cuadro resumen de las donaciones a Greenpeace (aunque sí aparece en
el cuadro de gastos de los últimos años). Por lo tanto, la decisión
de Revenue Canadá no provocará grandes recortes en las arcas globales
de Greenpeace.
A pesar de todo, los canadienses parecen
menos inclinados en la actualidad a seguir las cruzadas de Greenpeace.
En un esfuerzo por restringir el lucrativo negocio maderero de Canadá,
los activistas colocaron una señal gigante de Home Depot, el gigante
del hardware con base en los Estados Unidos, en una zona recientemente
talada, que ellos reclamaban como antiguo bosque, al norte de Vancouver.
El grupo entonces hizo pública una declaración en la que denunciaba
a Home Depot como uno de los "principales agentes de la destrucción
de los bosques antiguos aún existentes en el mundo." Esa retórica
ya no parece atraer a los canadienses, dado que los donativos benéficos
a Greenpeace cayeron en un 15% en 1.997, el último año en que se publicaron
los resultados financieros. Además, muchos políticos que inicialmente
dieron la bienvenida a los sentimientos medioambientalistas se han
habituado a los alarmistas y han decidido no oponerse a la postura
anti-Greenpeace del Partido Reformista.
Sin embargo, hay mucha diferencia entre Canadá y Europa. Las
operaciones de Greenpeace en Europa son de mucho mayor envergadura
y reciben la bendición de la mayoría de los gobiernos europeos de
izquierdas. Greenpeace también ha organizado sus campañas de más éxito
en Europa, donde los políticos odian las confrontaciones con grupos
de presión e intentan calmarlos siempre que resulte posible. Las actitudes
francesas se han suavizado desde 1.985, cuando su servicio secreto
voló el barco de Greenpeace Rainbow Warrior en el Puerto de Auckland.
Siendo justos diremos que los políticos europeos no reciben mucho
apoyo del mundo empresarial, que se está poniendo cada vez más a la
defensiva, o de los medios de comunicación, que sobreviven nutriéndose
de historias de miedo.
Esa deferencia oficial - la suposición de que Greenpeace siempre
se encuentra del lado de los ángeles - parece cada vez más y más inalcanzable.
Las recientes campañas de Greenpeace contra la industria del plástico
de PVC y las dioxinas de los pollos belgas dañaron al público al oscurecer
las pruebas científicas y fomentar un pánico innecesario. De hecho,
los alarmistas repercutieron contra el bien común y dañaron a los
consumidores al aumentar de forma arbitraria los precios de los productores.
Resultó difícil encontrar un reportaje que mencionara la concentración
del supuesto contaminante - un detalle científico fundamental si las
alegaciones de amenaza contra la salud humana tuvieran validez. De
hecho, las dioxinas y otros compuestos organoclorados tal vez provoquen
cáncer si se utilizan para alimentar a ratas de laboratorio en concentraciones
masivas, pero no presentan efectos observables en seres humanos a
los niveles reales hallados.
Tal vez debamos esperar a que las normativas medioambientales inspiradas
en Greenpeace provoquen un desempleo y una intranquilidad aún mayores
antes de que los políticos europeos sigan el ejemplo del gobierno
canadiense. Las multinacionales medioambientalistas tales como Greenpeace
deberían tener la libertad de seguir su agenda dentro de las sociedades
democráticas - pero ha llegado el momento de que los gobiernos dejen
de conceder a ese grupo de presión particular un tratamiento preferencial.
El Sr. Bate es el director de la unidad medioambiental del Instituto
de Asuntos Económicos de Londres. Butterworth Heinemann acaba de publicar
su último libro "Fearing Food: Risk Health and Environment"
("Miedo a la comida: el riesgo para la salud y el medioambiente").

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INFORMACION
SOBRE EL PVC
Un plastificante es una substancia que, incorporada al plástico,
incrementa su flexibilidad, manejabilidad y elasticidad, disminuyendo
la dureza y rigidez. Los plastificantes de tipo ftalato son los que
mejor se adaptan al PVC y son los que más se emplean a nivel industrial
(un 70% del consumo total de plastificantes).
Durante 50 años este tipo de plastificantes se ha empleado principalmente
en la industria de la celulosa, debido a que presentan excelentes
propiedades, entre las que destacan su resistencia química a las disoluciones
acuosas, (agua, saliva, sangre, etc... ). Esto hace que se use principalmente
no sólo en productos como las mangueras, sino en productos que, por
sus características, deben extremar la seguridad y la higiene,
como son las bolsas y tubos de sangre, la alimentación intravenosa
y, naturalmente, los juguetes.
Los plastificantes son productos esenciales y mayoritarios dentro
del producto acabado, lo que ha originado que desde un principio su
utilización haya sido vigilada y controlada. Por esta razón el DEHP
(también conocido como DOP), el plastificante más utilizado, es clasificado
por la Comisión Europea como substancia no cancerígena
ni irritante (25 de Julio de 1990). Distintos organismos internacionales,
basándose en los numerosos estudios existentes sobre el tema, han
coincidido en señalar la inocuidad de este plastificante.
Hay que destacar también que no existe ningún estudio científico
o médico que relacione los plastificantes con la aparición de enfermedades
o disfunciones biológicas en el ser humano. Este hecho no se produce
tan sólo entre usuarios de productos de PVC plastificado, sino que
tampoco se ha encontrado en aquellos grupos que están más en contacto
con los plastificantes, como trabajadores de fábricas de mangueras
o juguetes, que por su actividad presentan un contacto directo
con el plastificante puro y donde se puede realizar más
fácilmente un seguimiento de la aparición de enfermedades.

EL PVC: ¿POR QUÉ TANTA ACOMETIDA?
Si el PVC es vital para muchos sectores industriales y de la vida
cotidiana, también parece serlo para Greenpeace. Desde principios
de esta década, Greenpeace inició su campaña contra el PVC en general.
Para ello, se centraba en un determinado aspecto o sector relacionado
con el PVC, para, una vez demostrado que sus argumentos eran falsos,
pasar a un nuevo aspecto. Se arremetía contra el PVC en sectores como
la construcción, envase, etc. y, en la actualidad, contra el juguete,
sector menos poderoso que los anteriores.
Greenpeace ha desarrollado esta campaña contra los juguetes, el pasado
año, en vísperas de la campaña de Navidad, aunque los juguetes tan
sólo representan el 0,7% del consumo total de PVC.
Si se repasa uno por uno los aspectos del PVC que más ha criticado
Greenpeace, encontramos, en primer lugar, la presencia del monómero
de cloruro de vinilo; esta presencia es inexistente debido
a los actuales métodos de fabricación y al control riguroso que se
realiza de las materias primas, exigidas por la ley desde los años
70.
Greenpeace también ha relacionado el PVC con la emisión de dioxinas.
Por la importancia de este tema, se realizaron estudios en todo el
mundo, sin que se haya llegado a la conclusión de que exista tal relación.
En la actualidad, y aunque no existe ningún tipo de indicio o sospecha
de peligrosidad, el objeto de su ataque es el uso de plastificante
en juguetes.
Greenpeace, desde que inició su campaña contra
el PVC, y en la actualidad contra los plastificantes, exhibe como
éxitos medidas que se han tomado contra el uso de estos materiales.
Si se observan con detenimiento, podemos ver que las restricciones
de uso de estos materiales se han realizado voluntariamente por algunos
fabricantes o distribuidores donde puede haber motivaciones comerciales
(lo ecológico vende) o por autoridades de ámbito local, presionadas
por la opinión pública (?); pero no se ha producido ninguna restricción
al uso de materiales por parte de autoridades internacionales o competentes
en la materia.
Es más Greenpeace silencia casos como el de la sentencia de la
Justicia Alemana contraria a las afirmaciones de esta asociación,
por involucrar el PVC con los fallecimientos en el incendio del aeropuerto
de Düsseldorf (el PVC es ignífugo y no desprende monóxido de carbono)
o cuando se demostró el apoyo que recibía por parte de fabricantes
del material sustitutivo para las tarjetas de crédito (fabricadas
en PVC) en su campaña de Inglaterra.
Greenpeace hace gala también de apoyarse en datos e informes científicos,
aunque estos informes vienen siempre de sus propios equipos de
investigación, por lo que no se pueden considerar imparciales.
Por el contrario, la opinión de la mayoría de la comunidad científica
coincide en señalar que la utilización de estos materiales no lleva
consigo ningún tipo de riesgo para la salud.
Resulta sorprendente que este grupo de presión afirme que en tan
sólo dos años de investigación ha conseguido descubrir todo tipo de
riesgos en el uso de artículos de PVC, cuando en 50 años de utilización
y análisis no se ha detectado ni un solo caso de problemas de salud
relacionado con el uso de estos materiales.
Greenpeace propone, asimismo, la utilización de materiales alternativos.
Respecto a esto, todos los materiales por definición son productos
inertes. El PVC no es más ni menos ecológico que cualquier otro material.
Su fabricación y transformación requieren poca energía.
Como alternativas, Greenpeace propone el uso de la madera y
otros materiales. ¿Es más ecológico talar un árbol que fabricar algo
a partir de sal y petróleo? ¿Cómo responderían los bosques ante la
demanda de madera?. Greenpeace reconoce que la utilización de otros
plásticos es aceptable ecológicamente. Aunque, paradójicamente, los
que proponen son mas baratos -polietileno y polipropileno-, simplemente
no se utilizan porque no es factible. Las alternativas al PVC son
ecológicamente peores o, simplemente, no son posibles.
¿ANALISIS MANIPULADOS?
Un estudio llevado a cabo por la Agencia Danesa de Protección
Medioambiental recomendó la retirada del mercado de tres anillos
de morder, fabricados por la marca italiana "Chicco", al
considerar que liberaban ftalatos.
Tras conocerse dicho estudio, la marca "Chicco" suspendió
inmediatamente la distribución de sus aros, y encomendó una investigación
al laboratorio independiente Biolab, para hacer pruebas sobre
mordedores. Al mismo tiempo, el Departamento de Salud Italiano
llevó a cabo su propio examen de estos aros infantiles.
Ambos estudios -el del laboratorio privado italiano y el del organismo
público del mismo país- encontraron que la liberación de los ftalatos
de los mordedores de "Chicco" estaban muy por debajo de
los límites permitidos y que, por tanto, no suponían un riesgo
para la salud.
Además, una investigación independiente llevada a cabo por la
TNO, Instituto de Investigación de la Nutrición y la Alimentación
en Holanda, reveló la existencia de algunas distorsiones en
la metodología, que, en efecto, invalidaban las conclusiones del
informe danés. TNO observó que dicho estudio, realizado a partir
de un baño de saliva simulada, estaba basado en niveles de exposición
irreales, tanto en lo que se refiere al número de horas como al
ritmo de masticación. Así, el experimento presuponía que un niño podría
emplear en chuparlo, como mucho a dos horas, es decir, un tercio del
tiempo sobre el cual el informe de la Agencia Danesa de Protección
Medioambiental basaba sus conclusiones. Además, el niño simulado
en el modelo realizaba unos 220 movimientos de labios por minuto,
lo que, como es evidente, parece una cantidad exagerada. El gesto
de succión normal de la boca de un bebé es aproximadamente de 20 a
60 veces por minuto. El Instituto holandés concluyó que la
cifra del estudio realizado por la Agencia Danesa sobre la
migración de ftalatos superaba en más de 17 veces la realidad.
Por su parte, el Instituto Superior de Sanidad de Italia concluyó
que todas las muestras sometidas al análisis desprenden ftalatos en
una cantidad tal que no constituye un riesgo para la salud.
Señaló que "los valores de cesión de ftalatos encontrados
muestran que la absorción de estas sustancias a través de estos productos
es muy inferior a los valores considerados aceptables por el Comité
Científico para la Alimentación Humana de la UE".
CONCLUSIONES
La industria del juguete es especialmente sensible a los riesgos
que en la salud o accidentes puedan originar sus productos, debido
a que sus destinatarios son los niños. Por ello, un juguete debe
cumplir toda una serie de normas (entre las que está en riguroso
control y análisis de la posible toxicidad de los componentes) de
forma obligatoria antes de estar en el mercado.
La utilización de PVC y plastificantes, con los datos que se tienen
y tras una larga experiencia de 50 años, en los que se han realizado
decenas de análisis, no hace suponer ningún riesgo para los
niños ni para los adultos. Estas afirmaciones no las sustentan los
fabricantes de PVC ni de juguetes, sino los más importantes organismos
de Sanidad, Consumo y Medio Ambiente de los países de nuestro
entorno, basados en múltiples estudios de carácter científico.
Los juguetes son uno de los productos que se regula por una normativa
más rígida en temas relacionados con la seguridad del usuario.
Esta normativa es discutida por grupos de trabajo implicados en el
juguete:
Autoridades Sanitarias, Asociaciones de Consumidores, personal científico
y técnico, fabricantes, etc. Es dentro de estos grupos donde se deben
tomar las decisiones sobre la seguridad de los juguetes, decisiones
que los fabricantes adoptan de inmediato. Greenpeace usurpa el papel
de estos grupos sin ninguna base sólida ni comprensible.
El consumidor puede estar tranquilo en la
compra y utilización de juguetes fabricados con PVC plastificado,
puesto que son productos especialmente regulados y controlados,
y no presentan el más mínimo riesgo de peligrosidad.
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Greenpeace
No es una estrategia para crear confusión,
es pura información sobre "el mensajero", en este caso Greenpeace.
Greenpeace, como gran asociación ecologista, fue en sus inicios la
responsable de la creciente toma de conciencia ciudadana sobre la
problemática referente a la ecología y al respeto medioambiental.
Cuando los tripulantes de aquel primer Rainbow Warrior, hundido
por los servicios secretos franceses en Nueva Zelanda, acosaban sin
tregua a los balleneros y a los cargueros con residuos nucleares,
poniendo verdaderamente sus vidas en peligro, interponiéndose entre
los arpones y sus presas o entre los bidones con residuos nucleares
y la mar, el occidente industrializado empezó a tomar conciencia lentamente
de lo importante de preservar el medio ambiente. Por aquellas fechas
se obtuvieron resultados positivos con las respectivas moratorias,
tanto en el terreno nuclear como en el de la captura de ballenas,
moratorias que aún vigentes, han permitido que la población de ciertas
especies de ballenas, al borde de la extinción hace unos años, se
haya recuperado de manera esperanzadora y que la mar no fuera convertida
en un cementerio de residuos nucleares.
Desde aquellos inicios, basados en unos principios éticos muy puros,
Greenpeace ha iniciado sucesivas campañas carentes de legitimidad
y de una base real científica, utilizando para ello la manipulación
de datos, las verdades a medias y en muchas ocasiones la mentira premeditada
a sabiendas que la desinformación general sobre los temas medioambientales
era un buen caldo de cultivo para lanzar sus sonoras campañas y de
esta manera "motivar" a la opinión pública.
En el pasado más reciente, a principios de 1995, durante la campaña
efectuada contra la compañía petrolera Shell, por sus intenciones
de hundir la plataforma "Brent Spar" en las profundidades
del Mar del Norte, Greenpeace pensó haber obtenido una rotunda
victoria sobre Shell. El llamamiento a boicotear las estaciones
de servicio de esta marca comercial en varios países anglosajones,
además de Alemania y los países escandinavos, fue apoyado por gran
parte de los usuarios, hasta tal punto, que Shell el 20 de
Junio de 1995 renunciaba a su intención de hundir en alta mar la plataforma
fuera de servicio. El gran interrogante que se creaba a raíz de esta
acción era muy claro para la mayor parte de la comunidad científica
mundial, ¿por qué Greenpeace no había manifestado la menor
reprobación cuando en los EE.UU ya se habían hundido alrededor
de un centenar de plataformas petroleras, en las mismas condiciones
que la Brent Spar?, ¿por que solo se boicoteó y se amenazó
a Shell (de nacionalidad holandesa) cuando la Brent Spar
llevaba también grandes anagramas de la marca Esso (de nacionalidad
estadounidense), bien visibles en las mismas imágenes facilitadas
por Greenpeace?.
Mientras la prensa internacional felicitaba a Greenpeace por
haber forzado a la tercera multinacional del mundo a dar un paso atrás,
en las páginas de The Economist se escribía con fecha 15 de
Julio de 1995 : "El episodio de la Brent Spar ha demostrado
otra vez las debilidades de Greenpeace en el ámbito de la argumentación
científica" (../..) "La victoria de los verdes es
una derrota para el medio ambiente, la cual amenaza con arruinar un
poco mas todavía la reputación de Greenpeace entre los científicos,
incluso entre sus mismos simpatizantes".
El 5 de Septiembre de 1995, Greenpeace Gran Bretaña, presentaba
sus excusas a Shell en sonora rueda de prensa después de reconocer
algunos "errores de análisis", que habían llevado
a los ecologistas a multiplicar por cien las cantidades de hidrocarburos
que contenía la plataforma.
Este reconocimiento de culpabilidad, lejos de ser espontáneo, venía
provocado por la publicación de las conclusiones de la oficina de
verificación noruega "Det Norsk Veritas", escogida
por ambas partes para verificar todos los datos científicos aportados
y actuar de mediación entre ambas.
Las conclusiones de la oficina noruega demostraban claramente los
errores planteados por Greenpeace, reproduciendo además las
explicaciones que Shell había intentado adelantar sin éxito,
como que ciertos productos altamente tóxicos para la vida terrestre,
como hidrocarburos, metales pesados o compuestos orgánicos complejos
son beneficiosos y hasta necesarios para las bacterias del fondo marino,
quienes los utilizan para activar las reacciones de su cadena alimentaria,
procediendo posteriormente a su total eliminación de una manera natural.
Así pues, según este dictamen corroborado posteriormente por eminentes
científicos británicos, el hundimiento de la Brent Spar hubiera
podido enriquecer la vida submarina.
La tergiversación informativa efectuada por Greenpeace durante
el episodio de la Brent Spar, llevó a altos cargos de la BBC
y de ITN (Canal 4 Noticias) a reconocer tajantemente "Greenpeace
nos ha manipulado". La organización ecologista realizó en
exclusiva las imágenes tomadas por sus equipos de grabación y posteriormente
montadas, editadas y difundidas por el poderoso departamento de comunicación,
con sede en Londres, imponiendo su estrategia de manipulación de medios
sin escatimar recursos de ningún tipo.
Greenpeace, siguiendo con su tradición, lleva desde hace unos
años una guerra abierta contra los productos clorados, principalmente
contra el policloruro de vinilo, comúnmente denominado PVC. Acusando
a éste, contra todos los estudios establecidos hasta el momento, de
la mayor parte de problemas ecológicos y medioambientales a escala
mundial.
El ecologismo radical de Greenpeace, a menudo rozando lo grotesco,
pone en tela de juicio constantemente el papel a jugar por las asociaciones
o grupos ecologistas de talante más moderado y que basan sus campañas
sobre resultados de estudios serios. Los grupos ecologistas son y
seguirán siendo necesarios mientras actúen como organismos de control
o de conciencia pública, para que tanto empresas como gobiernos sean
conscientes de las consecuencias de sus actos, bien sean estos por
acciones o bien por omisiones. Pero siempre se deben aportar argumentos
científicos válidos y tangibles, principio que desgraciadamente Greenpeace
no cumple.
La oposición sistemática al Cloro y a sus derivados no hace más que
poner en evidencia la ignorancia y la falta de seriedad en la argumentación
de este mitificado grupo ecologista.
El Cloro es de los elementos mas abundantes en la naturaleza, ya que
encontramos mayor concentración de Cloro -0.19%- que de Carbono -0.08%-
en la corteza terrestre. El 60% de la sal contenida en el agua de
los océanos es Cloro y el 40% restante Sodio. Gracias a ello, en tierra
firme, encontramos Cloro por todas partes, pequeñas cantidades de
Ácido Clorhídrico se oxidan formando Cloro elemental y viajan por
el aire hasta precipitarse en el suelo.
Cabe decir también, que la vida terrestre necesita de la sal (en consecuencia
de Cloro) para sobrevivir, si bien es cierto que demasiada cantidad
de sal es un veneno mortal, su insuficiencia también lo es. Nuestra
sangre contiene sal, nuestro estómago utiliza Acido Clorhídrico, derivado
de la sal, para realizar la digestión de los alimentos y cuando sufrimos
un proceso infeccioso, los glóbulos blancos producen un potente agente
clorante y oxidante -Hipoclorito- para hacerle frente.
En la Naturaleza se encuentran alrededor de 2.400 compuestos orgánicos
clorados naturales, que según los postulados verdes deberían eliminarse
de la tierra, cierto es por otra parte que las cantidades son a menudo
bastante elevadas, por ejemplo en la descomposición de la madera por
hongos y mohos se produce de forma natural una gran cantidad de residuos
clorados, principalmente los denominados clorofenoles, que provoca
en los suelos de los bosques un nivel de "contaminación"
por substancias cloradas siete veces mayor que la permitida por ley
en los Países Bajos.
En la Europa actual, el sector químico industrial productor de PVC,
gracias a la intervención de numerosos grupos ecologistas, es una
de las menos contaminantes. La concienciación forzosa por parte de
las Multinacionales del sector químico, consecuencia directa de las
presiones y de las campañas ejercidas por numerosos grupos ecologistas,
incluido Greenpeace, han llevado a tal cantidad de estudios
sobre impacto ambiental y sobre riesgos reales de contaminación, que
en la actualidad el PVC es uno de los productos mejor conocidos en
cuanto a riesgos para la vida. Punto que contrasta curiosamente con
el desconocimiento casi total del impacto potencial de los materiales
alternativos presentados por Greenpeace, como el PET (Polietileno
Eleftalato), de este solo sabemos hasta el momento, que en algunos
casos se produce un hongo denominado "Aureobasidium pullulans",
hasta la fecha imposible de eliminar y que trae de cabeza a los responsables
de varias empresas embotelladoras de refrescos en Alemania, entre
ellas la misma Coca-cola, habiendo ya afectado a un tercio de las
plantas embotelladoras de PET en Alemania.
Tanto el TNO (Instituto Holandés de Investigación de Plásticos)
como el Instituto Tecnológico Danés, concluyen unánimemente
en cuanto al impacto medioambiental del PVC durante su fabricación,
uso y deposición, bien sea ésta en proceso de reciclado o bien en
combustión en una central térmica, que no existe ningún problema adicional
relacionado con este producto.
Pero Greenpeace sigue asegurando que el PVC produce cáncer.
El PVC comercializado hoy en día, no es ni puede ser cancerígeno por
su inercia química. Sí es cierto, por otra parte, que para la fabricación
de PVC se usa el "monómero cloruro de vinilo" (VCM) como
materia prima y en 1974 se descubrió que este producto podía causar
una modalidad de cáncer, debido a ello, tanto industriales productores
como científicos independientes, establecieron medidas y grados máximos
de exposición, que fueran sobradamente seguros para los trabajadores
de las plantas de elaboración. Gracias a estos estudios se puede determinar
que en la actualidad el VCM residual en productos de PVC está muy
por debajo de las normas de seguridad internacionales.
Si medimos las emisiones al aire de VCM residual en una fábrica de
PVC europea, observaremos que esta desprende menos de 0.1 Kg. de este
monómero por tonelada de producto elaborado. Una fábrica normal de
PVC, que produzca 150.000 Toneladas/año emite como tope 1.7 Kg. de
VCM por hora, en un grado de disolución que está muy por debajo de
los límites de seguridad establecidos.
A nivel comparativo, un motor Diessel de camión, emite alrededor de
4 Kg. de hollín por Tm. de combustible. Un camión totalmente cargado
utiliza unos 33 Kg. de combustible/h. y libera 130 gr. de hollín.
Por lo que podemos afirmar, si tenemos en cuenta que las cantidades
máximas permitidas de estas dos substancias son 0.1 mg/m3 en el caso
del hollín y 8 mg/m3 en el caso del VCM, las emisiones de un camión
son seis veces más peligrosas que las de una fábrica de PVC.
Greenpeace postula, en todas sus tesis, que la producción de
PVC es la culpable indiscutible del vertido de dioxinas al aire, dioxinas
que según sostiene este grupo ecologista son altamente cancerígenas.
De las 210 dioxinas/furanos policlorados diferentes, denominados congéneres,
conocidas hasta el momento, solo 17 son susceptibles de serlo y solo
1, la 2,3,7,8 TCDD conocida también como la "dioxina de
Seveso", ha demostrado una elevada toxicidad en concentraciones
elevadas. Curiosamente no se detecta la presencia de esta dioxina
a lo largo de todo el ciclo de vida del PVC. Aparece tan solo en algunos
pesticidas y herbicidas industriales, una vez más el ecologismo radical
de Greenpeace no dice la verdad.
Conviene reseñar que las dioxinas se producen en cualquier proceso
de combustión, haya PVC o no. Según estudios recientes realizados
en Holanda, la cantidad de dioxinas liberadas al medio ambiente por
una fábrica capaz de producir 100.000 toneladas de Cloro y de PVC
al año, es tan baja como la que un buque de Greenpeace libera
durante un año de trabajo. La liberación de otros tóxicos es inferior
a la que desprende en forma de hollín un motor diessel en el mismo
espacio de tiempo.
La combustión de una tonelada de PVC libera 4 microgramos de dioxinas,
cantidad similar a la producida por la combustión de una tonelada
de madera e inferior a la generada en un motor Diesel tras consumir
una tonelada de gasoil (6 microgramos).
El problema de las dioxinas que tanto preocupa a Greenpeace,
poco o nada tiene que ver con los productos clorados, ni tan solo
con los productos propuestos como alternativos, PET, etc. De acuerdo
con la UN-ECE en su Protocolo sobre Substancias POP'S anexo
F, las principales emisiones de dioxinas son debidas, en su mayor
parte, por la incineración de residuos solidos urbanos (RSU) y de
residuos hospitalarios en hornos de bajo nivel tecnológico, asimismo
se producen en los procesos metalúrgicos y en general en todos los
procesos de combustión, así como en la fabricación de algunos pesticidas.
La emanación de dioxinas en ningún caso guarda relación con los componentes
químicos de los productos en combustión. Para obviar la formación
colateral de dioxinas en los procesos de incineración de residuos
urbanos, fuente principal de emisión de estos productos, debe observarse
la denominada regla de las tres T, consistente en alcanzar
una temperatura de combustión alrededor de los 850 grados centígrados
(las dioxinas solo se forman entre 250 y 450 grados centígrados),
los gases de combustión deben residir un tiempo mínimo de 2
segundos a esta temperatura y durante el proceso de combustión debe
de generarse una turbulencia en exceso de oxígeno para asegurar
una perfecta y total combustión. Siguiendo esta regla se obtiene una
reducción de más del 80 % en la emisión de dioxinas.
En referencia a los metales pesados que sirven de aditivos al PVC,
susceptibles de ser tóxicos, tales como cadmio o plomo, debemos decir
que ninguno de ellos se utiliza en la fabricación de PVC destinado
a estar en contacto con productos alimenticios, el plomo solo se utiliza
en una pequeña proporción en elementos de larga duración tales como
ventanas, tuberías y otros elementos para la construcción. Esta pequeña
cantidad de plomo, de acuerdo con la EPA, no presenta ningún
riesgo para el hombre ni para el medio ambiente. En referencia al
Cadmio, este elemento no se emplea en las formulaciones españolas
de PVC.
Sobre los plastificantes, algunos estudios han mostrado que, cantidades
extremadamente altas de "dioctilftalato" (DOP) y de "dioctiladipato"
(DOA), usados en pequeñas cantidades en la fabricación de PVC, pueden
causar tumores en ratas. Sin embargo, estudios posteriores demostraron
que a los niveles en los que está presente en el PVC, no presenta
ningún tipo de problema para el hombre.
En Julio de 1990 la Comisión Europea declaró que el DOP no
es sustancia cancerígena ni irritante. Asimismo el ECPI (European
Council for Plasticisers and Intermediates) demuestra, mediante ensayos
realizados con DOP tanto "in vitro" como "en
vivo", que el producto no tiene efectos endocrinos ni carcinogénicos.
Precisamente por su inocuidad, es empleado comúnmente en sectores
que requieren un alto grado de pureza y calidad como es el sector
sanitario, donde sus aplicaciones tienen una gran acogida, desde servir
de envase para plasma o sangre, a guantes quirúrgicos. Conviene saber
que tanto el DOP como el DOA, se encuentra en niveles muy superiores
en el PET, propuesto como producto alternativo por los ecologistas
radicales, niveles por otra parte que teóricamente no presentan ningún
problema para la salud humana.
Como norma básica de comportamiento de los grupos ecologistas radicales,
es habitual la omisión de comparativas claras para evitar el pánico
en la población, como cuando aseguran que las dioxinas son altamente
tóxicas, afirmación que nadie discute, pero se les olvida hablar de
las Aflatoxinas, substancias altamente tóxicas (diez veces
más tóxicas que la TCDD de Seveso) y carcinogénicas, que nos
son mucho mas próximas dado que son producidas por el moho común en
el pan.
Greenpeace International elaboró un informe titulado "El
Cloro Mata" en el que sostenían la muerte de 227 personas
como consecuencia directa de la fabricación, transporte y utilización
del cloro. Si bien esta cifra es cierta, corresponde al total de victimas
durante los últimos 100 años en todo el mundo, pero debemos tener
en cuenta que desde el año 1953 no ha habido ningún muerto relacionado
con el transporte de Cloro, sea este por carretera o por ferrocarril
y tampoco en las operaciones de carga y descarga de cisternas. Pero
para Greenpeace, es razón suficiente para detener toda la producción
de cloro y productos clorados con la pérdida de empleo que ello significa.
Si comparamos estas cifras con las que se derivan de la fabricación
y utilización de los derivados del petróleo, solo en dos accidentes
ya hubo más víctimas. Una explosión en la plataforma Piper Alpha,
en el mar del Norte, mató a 150 trabajadores, un accidente de tráfico,
seguido de la explosión de una cisterna llena de propileno, que es
la materia base para la fabricación de PoliPropileno (PP), mató a
216 personas que estaban en el camping "Los Alfaques".
Pero para Greenpeace, ¿no existe ninguna razón para solicitar
el cese de las prospecciones petrolíferas o la prohibición de los
plásticos que no contienen cloro?.
La última medida tomada por Greenpeace, contra el uso de PVC,
consiste en facilitar un modelo de moción para declarar un municipio
"libre de PVC".
Esta medida ha sido aceptada y aprobada por diversos municipios del
Estado español, como Carmona (Sevilla), Coca (Segovia) y en Catalunya
aprobada en los municipios de Cornellá de LLobregat, Montcada i Rexac
así como por el parlamento de les "Illes Balears", y más
recientemente, por el ayuntamiento de Barcelona y por el Parlament
de Catalunya a propuesta del grupo político de Iniciativa per Catalunya-Els
Verds. Todas estas mociones, al tratarse de copias literales de lo
propuesto por Greenpeace, incurren en gran cantidad de falsedades
de las que ya se ha hablado, (Dioxinas, cáncer, etc) y además todas
ellas se refieren al incendio del aeropuerto de Düseldorf, el 22.04.96,
como ejemplo del peligro potencial del PVC. En este suceso hubo un
gran número de víctimas mortales, según las mociones y según también
los postulados de Greenpeace por el ácido clorhídrico desprendido
de la combustión del PVC.
Esta grave afirmación pone en evidencia el desconocimiento total,
por parte de algunas administraciones públicas y de los grupos políticos
que las forman, de la normativa industrial española, donde el PVC
según la Norma UNE-23.727 está clasificado como material M-1,
es decir MATERIAL NO INFLAMABLE.
Por otra parte, el afirmar que la combustión del PVC fue la causante
de la grave catástrofe, demuestra la desinformación manifiesta de
estos grupos después que el Gobierno alemán hiciera público el informe
sobre los hechos acaecidos en Düseldorf y descartara totalmente el
PVC como causante de la propagación del fuego y de las consecuencias
tóxicas, ya que en las autopsias realizadas a las víctimas fueron
encontradas grandes cantidades de CO (monóxido de carbono) y no de
HCl (ácido clorhídrico) como sostienen los postulados de Greenpeace.
Según el informe del gobierno alemán, las grandes concentraciones
de CO (Monóxido de Carbono), fueron producto de la combustión del
Poliestireno y el Polipropileno (plásticos derivados del petróleo),
que se utilizaron como recubrimientos y aislantes en el falso techo,
en ningún caso por la combustión del PVC que sirve de recubrimiento
a los cables eléctricos tal y como Greenpeace sostiene.
El modelo de moción propuesto por Greenpeace ha contado con
un medio de difusión extraordinario, ya que con fecha 03 de Julio
de 1996 el Grupo Político de IC-Els Verds en la Diputació de Barcelona,
por mediación de su asesora Elsa Blasco i Riera, hacía llegar a todos
los grupos municipales de la província el mencionado documento de
propuesta de moción para que fuera discutido en los plenarios municipales.
La difusión por parte del grupo de IC-Els Verds de este documento,
que además de todo lo señalado sostiene que el reciclage de PVC es
inviable económicamente, contrasta severamente con la iniciativa de
la "Entitat Metropolitana de Serveis Hidraulics i Tractament
de Residus" que, mediante la empresa "Selectives
Metropolitanes", recoge diariamente para su posterior reciclado
subproductos plásticos de toda la Area Metropolitana de Barcelona,
contabilizándose durante el primer semestre de 1996 995.23 Tn de materiales
expedidos a los recicladores, entre los que se contaba el PVC.
Curiosamente, a pesar de la gran dificultad de reciclado de productos
de PVC, según dicen algunos ecologistas y "afines", a 31
del 12 de 1996 en el listado de "Recicladores y recuperadores
de materiales plásticos en España", en territorio español existían
11 plantas recicladoras de PET frente a las 22 de reciclado de PVC,
haciendo constar también que solo existe 1 dedicada exclusivamente
al reciclado de PET frente a las 7 que se dedican exclusivamente al
reciclado de PVC.
Reciclar en medida de lo posible, el máximo de productos, requiere
de antemano un proceso de educación ciudadana. Casi todos los productos
presentados como desechables pueden ser reciclados y por supuesto
esto contribuye a un considerable ahorro tanto energético como de
recursos naturales. El facilitar infraestructuras de recogida selectiva
corresponde a las administraciones, tanto locales como autonómicas,
como en su caso estatales y a los ciudadanos nos corresponde el deber
de contribuir separando los residuos que generamos para un posterior
reciclado.
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La maldad de la ignorancia
En la naturaleza, existen una gran variedad de plantas que se utilizan
para tratamientos curativos desde hace siglos, es aquello del saber
que pasa de padres a hijos y pertenece a la cultura de los pueblos.
También es cieno, que algunas de ellas, haciendo un uso incorrecto
puede producir una fuerte intoxicación llegando inclusive a la muerte
en ciertos casos. Para muestra un botón: el Acebo (Ilex aquifolium),
el Bele&ntilte;o Negro (Hyoscyamus niger), la Belladona (Atropa
belladonna), la Cicuta (Conium maculatum) y el Muérdago (Viscum album),
etc.
En la sociedad actual existe una serie de personas, perteneciente
a grupos ecologistas radicales, que si utilizasen algunas de las plantas
antes mencionadas de la misma forma que hacen aseveraciones, alguna
que otra vez hubiesen puesto en peligro su vida o quizás la de un
familiar o amigo.
Los juicios que emiten, en aras a una protección medioambiental y
debido a su ignorancia, pueden llegar a producir alarma social injustificada
de una forma totalmente irresponsable.
Estas personas son propensas a difundir cuestiones de gran trascendencia,
en muchos casos, sin fundamento científico, ni pruebas que lo avalen.
Algo así como... "En casa también contaminamos la naturaleza,
¡evítalo!. El extendido uso en el hogar de materiales plásticos como
el PVC pone en peligro el medio ambiente".
Por favor no seamos simplistas, la utilización del PVC no produce
ninguna alteración al medio.
Me gustaría recordarles cuales son las situaciones que pueden producir
contaminación': incineraciones hospitalarias, de residuos sólidos
urbanos o tóxicos y peligrosos (excepto las de nueva planta, con tecnología
punta); los vehículos motorizados, la combustión de madera y el humo
producido al fumar; los incendios forestales (ejemplo: los provocados
de forma natural por los rayos); los volcanes; etc. Otras fuentes
contaminantes son la industria metalúrgica, principalmente durante
el proceso de fundición o en las operaciones de recuperación de chatarra,
así como la industria química, en algunos procesos de fabricación.
Esta contaminación tiene un nombre "Emisión de Dioxinas".
Las dioxinas no se fabrican expresamente ni como producto ni como
ingrediente comercial, sino que se trata de subproductos creados de
forma involuntaria como resultado de una combustión incompleta.
Los movimientos ecologistas radicales toman actitudes totalmente fundamentalistas
a este respecto, lo que hace que pierdan el norte y en algunos casos
el prestigio.
Es lamentable que algún político ambicioso se monte a este carro,
del cual ignora quien lo tira, dando crédito a algo de lo que no ha
oído hablar nunca y apoye alguna moción porque es la moda coyuntura,
pensando que será la panacea del voto futuro.
Las dioxinas pueden y deben controlarse al máximo. En la industria,
en la incineración de residuos, en el uso cotidiano de aquello que
nos parece normal como los vehículos y la calefacción, todos hemos
de poner algo de nuestra parte. Pero por favor, no prohibamos, si
eduquemos y reciclemos. Pensemos que la defensa del medio ambiente
no es exclusiva de nadie... es la obligación de todos.
Bueno será releer unos párrafos del "Llamamiento de Heidelberg",
documento firmado por más de 200 científicos, encabezados por más
de 50 premios Nobel con ocasión de la Conferencia de la Tierra en
la Cumbre de Río, que así dicen...
"... Deseamos aportar nuestra contribución total a la preservación
de nuestra herencia común, la Tierra. No obstante, en los albores
del siglo XXI, nos preocupa sobremanera la emergencia de una ideología
irracional que se opone al progreso científico e industrial y obstaculiza
el desarrollo económico y social.
... Los peores males que amenazan nuestra Tierra son la ignorancia
y la opresión, y no la ciencia, la tecnología y la industria, que
perfectamente controladas, son instrumentos indispensables para que
la Humanidad pueda vencer, por sí y para sí misma, los principales
problemas que la aquejan, es decir, la superpoblación, el hambre y
las enfermedades..."

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